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Antigüedad del parasitismo

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Tras la observación del esqueleto y de otras partes resistentes se encontraron fósiles de protozoos y helmintos. Así, se localizaron moluscos parásitos de branquias de crinoides del periodo Paleozoico y pulgas similares a las actuales ectoparasitosis de insectívoros del periodo báltico oceánico. El estudio comparado de grupos de parásitos que tienen cierta especificidad parasitaria permitió conocer el origen geográfico de sus hospederos. En este campo, la Parasitología comparada constituye un complemento importante de la Anatomía comparada y de la Paleontología.

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La mayoría de los parásitos humanos fue heredada de otros hospederos, y han sido transferidos a la nueva especie junto a cierta divergencia genética. Existen excepciones: los plasmodios de la malaria parasitan al humano y a simios, oxiuros del género Enterobius y piojos del género Pediculus y Phthirus parasitan sólo al humano y simios antropomorfos.

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Es importante señalar que restos de momias de 9 000 años (7 000 años antes de la era actual) hallados en la región costera del norte de Chile y sur del Perú, presentaban enfermedad de Chagas, ya que se demostró la presencia de kDNA de Trypanosoma cruzi mediante PCR en restos óseos. Huevos de nematodos: Trichuris trichiuray Ascaris lumbricoides se hallaron en letrinas de campamentos romanos del siglo I a.C. Huevos de Schistosoma haematobium se hallaron en momias egipcias de 1 100 años a.C. y de S. japonium en momias Chinas de 2 000 años antes de la era actual.

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La arqueoparasitología, mediante la detección de antígenos por técnicas inmunológicas, demostró, en momias egipcias, la presencia de esquistosomas en el periodo anterior a las dinastías, y probó la existencia de anquilostomidos humanos en el continente americano en la época precolombina, al estudiar coprolitos (heces fósiles).

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Conceptos

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Desde tiempos remotos, el humano ha debido enfrentar diversas agresiones del medio ambiente externo e interno que le provocan enfermedades. Entre los factores externos se tienen los agentes físicos (calor, presión atmosférica, radiaciones, electricidad, etc.); químicos (sustancias tóxicas, ácidos, gases, entre otros); ecológicos (contaminación ambiental, factores psicosociales, etc.) y biológicos (protozoos, helmintos, artrópodos, bacterias, micoplasmas, rickettsias, clamidias y virus). Todos los agentes biológicos son parásitos en un sentido amplio, ya que cumplen con la definición de constituir “seres vivos que viven temporal o permanentemente en la superficie o en el interior de otros seres vivos (por lo general de mayor tamaño) de otra especie a la cual le producen daño en mayor o menor grado (o tienen la potencialidad de provocar daño)”. Desde la perspectiva médica, tanto por tradición como por razones prácticas, existe una separación entre la parasitología y la infectología. La primera se centra en enfermedades causadas por animales, incluyendo protozoos, helmintos y artrópodos; en tanto que la segunda aborda bacterias, hongos y virus. Sin embargo, existen interfases evidentes entre estas dos especialidades médicas en algunos grupos, cuya naturaleza es incierta, como ocurre con Pneumocystis jirovecii y los ...

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