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Introducción

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Las complejas alteraciones fisiopatológicas de las lesiones térmicas representan un gran reto terapéutico para el médico, por lo que los centros avanzados actuales utilizan equipos multidisciplinarios para disminuir la morbimortalidad derivada de estos traumas graves.

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Con fines didácticos, en este capítulo se establecen pautas para el tratamiento, pero debe quedar claro que los cuidados a proporcionar los orienta un jefe que dirige las funciones del equipo, al cual se nombra por sus conocimientos y experiencia.

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Las quemaduras se producen por exposición a calor o frío intenso y como su tratamiento difiere de acuerdo con el factor causal, se describen por separado.

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Lesiones por calor

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Las quemaduras ocasionan daño celular con necrosis por coagulación de vasos de la piel y del tejido subyacente, cuya magnitud depende de la elevación de la temperatura y del tiempo de exposición. Estas lesiones son generadas por calor directo, algunas sustancias químicas o electricidad, y aunque el esquema terapéutico general es común, cada agente etiológico tiene particularidades terapéuticas que más adelante se tratan de manera individual.

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Por su profundidad, las lesiones térmicas se clasifican como de primer, segundo y tercer grados.

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Quemaduras de primer grado

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Se deben a exposición a la luz solar, que afecta únicamente las capas superficiales de la epidermis, donde se aprecia dilatación y congestión de vasos intradérmicos. La superficie se encuentra seca o con vesículas de pequeña a moderada magnitud, y eritema que palidece a la presión; hay dolor ardoroso, tolerable. La lesión cicatriza después de tres a seis días.

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Quemaduras de segundo grado

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Son causadas por contacto con líquidos calientes, flamas o químicos. Existe destrucción tisular de profundidad variable de las capas de la dermis, acompañada de acumulación de líquido (edema), congestión y coagulación de plexos subdérmicos, aunque algunos elementos de la piel siguen viables; la lesión aparece roja o moteada, con flictenas, vesículas o una superficie cruenta, húmeda y edema considerable. Clínicamente hay dolor e hiperestesia al aire. Las quemaduras más profundas son insensibles al pinchazo de un alfiler, pero se conserva la baropresión. La cicatrización se logra en 10 a 21 días en lesiones superficiales, pero las lesiones profundas requieren mayor tiempo.

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Quemaduras de tercer grado

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Se producen por exposición prolongada a flamas, objetos calientes, sustancias químicas o electricidad con daño de toda la piel, nervios e incluso tejido subcutáneo. Morfológicamente, las lesiones son de color blanco perlado, carbonizado, translúcido, apergaminado, de bronceado intenso (en el caso de los ácidos), o rojo oscuro (en niños pequeños); la superficie está seca, con trombosis de vasos superficiales y necrosis “jabonosa” (si se produce por álcalis). No hay dolor y se requiere injerto para su curación (figura 30-1).

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Figura 30-1.

Profundidad de la quemadura y proceso de reparación.

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