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TESTOSTERONA Y OTROS ANDRÓGENOS

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En los varones, la testosterona es el principal andrógeno secretado. Las células de Leydig sintetizan la mayor parte de dicha hormona por las vías que se incluyen en la figura 41-1. En las mujeres, la testosterona también constituye un andrógeno principal y es sintetizado en el cuerpo amarillo y en la corteza suprarrenal por vías similares. La androstenediona y la dehidroepiandrosterona, precursores de la testosterona, son andrógenos débiles que los tejidos periféricos transforman en testosterona.

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Figura 41-1

Vía de síntesis de testosterona en las células de Leydig de los testículos. En las células de Leydig no se detectan las 11 y 21 hidroxilasas (presentes en la corteza suprarrenal), pero está presente CYP17 (17 α-hidroxilasa). Por esa razón, se sintetizan andrógenos y estrógenos, pero no se forman la corticosterona ni el cortisol. Las flechas negras gruesas denotan las vías preferenciales.

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SECRECIÓN Y TRANSPORTE DE LA TESTOSTERONA.

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La secreción de testosterona es mayor en varones que en mujeres prácticamente en todas las etapas de la vida, diferencia que explica muchas de las demás que se observan entre uno y otro género. En el primer trimestre en el útero, los testículos del feto comienzan a secretar testosterona, factor principal en la diferenciación sexual masculina, probablemente estimulada por la gonadotropina coriónica humana (hCG, human chorionic gonadotropin), proveniente de la placenta. Al comenzar el segundo trimestre de la gestación, la concentración sérica de testosterona se acerca a la observada en la fase media de la pubertad, aproximadamente 250 ng/100 ml (figura 41-2). Al final del segundo trimestre disminuye la producción de la hormona, pero en el recién nacido la cifra de nuevo es cercana a 250 ng/100 ml posiblemente por la estimulación de las células fetales de Leydig por parte de la hormona luteinizante (LH, luteinizing hormone), proveniente de la hipófisis del feto. La cifra de testosterona disminuye de nuevo en los primeros días después del nacimiento, pero aumenta y alcanza el máximo una vez más cerca de los 250 ng/100 ml entre el segundo y tercer mes después del nacimiento, para disminuir a 50 ng/100 ml, a los seis meses, y permanece sin cambios hasta la pubertad. En esta última etapa, que va de los 12 a 17 años, en promedio, la concentración de testosterona sérica en los varones aumenta al grado que para los comienzos de la vida adulta tal variable es de 500 ng/100 ml a 700 ng/100 ml en varones, en comparación con 30 ng/100 ml a 50 ng/100 ml en mujeres. La magnitud de la concentración de testosterona en los varones es el factor que origina los cambios puberales que diferencian todavía más a los varones de las mujeres. Conforme el varón tiene mayor edad sus concentraciones séricas de testosterona disminuyen poco a poco, y ello pudiera contribuir a ...

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