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INTRODUCCIÓN

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Los seres humanos son hospedadores de una amplia variedad de parásitos protozoarios que pueden ser transmitidos a través de insectos vectores, directamente de otros reservorios mamíferos o de una persona a otra. El sistema inmunitario desempeña una función crucial en la protección contra las consecuencias patológicas de las infecciones por protozoarios. Así, las infecciones oportunistas con protozoarios son prominentes en lactantes, individuos con cáncer, receptores de trasplante y aquellos que reciben fármacos inmunodepresores o antibioticoterapia extensa, y en personas con infección avanzada por el virus de la inmunodeficiencia humana (VIH). Como no se dispone de vacunas eficaces, la quimioterapia ha sido el único método práctico para tratar a los individuos infectados y para reducir la transmisión. Muchos fármacos con actividad contra protozoarios son tóxicos en dosis terapéuticas, un problema que se exacerba con el incremento de la resistencia farmacológica.

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INTRODUCCIÓN A LAS INFECCIONES POR PROTOZOARIOS EN SERES HUMANOS

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AMEBOSIS.

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La amebosis afecta a casi 10% de la población mundial, por lo común individuos que viven en la pobreza, condiciones de hacinamiento y en áreas con malas instalaciones sanitarias. Se han aislado de personas infectadas tres especies diferentes de Entamoeba, que son idénticas desde el punto de vista morfológico pero con aspectos genéticos diferentes (E. histolytica, E. dispar y E. moshkovskii), de las cuales E. histolytica causa 10% de las infecciones en seres humanos. Sólo este microorganismo causa enfermedad y requiere tratamiento.

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Los seres humanos son el único hospedador conocido para estos protozoarios, los cuales se transmiten de manera casi exclusiva por vía fecal-oral. Los quistes ingeridos de E. histolytica provenientes de agua o alimentos contaminados sobreviven a la acción del ácido gástrico y se transforman a trofozoítos que residen en el colon. El resultado de la infección por E. histolytica es variable. Muchos individuos permanecen asintomáticos pero excretan la forma infecciosa, el quiste, lo que los hace una fuente para infectar otros individuos. En otros individuos, los trofozoítos de E. histolytica invaden la mucosa colónica con colitis y diarrea sanguinolenta (disentería amebiana). En una pequeña proporción de pacientes, los trofozoítos invaden la mucosa colónica, alcanzan la circulación portal y viajan hacia el hígado, donde se establecen y dan origen a un absceso hepático amebiano.

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La base del tratamiento para la amebosis es el metronidazol o sus análogos tinidazol y ornidazol. Como el metronidazol se absorbe bien en el intestino, las concentraciones podrían no ser terapéuticas en la luz del colon y el fármaco es menos eficaz contra quistes. Por tanto, los pacientes con amebosis (colitis amebiana o absceso hepático amebiano) deben recibir un fármaco luminal para erradicar cualquier trofozoíto de E. histolytica que colonice la luz intestinal. Los fármacos luminales también se utilizan para el tratamiento de individuos asintomáticos infectados con E. histolytica. La paromomicina es un aminoglucósido no absorbible y el yodoquinol, un compuesto derivado de la 8-hidroxiquinolina, son ...

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