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INTRODUCCIÓN

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Las operaciones de las glándulas suprarrenales se realizan por hiperaldosteronismo primario, feocromocitoma, hipercortisolismo (enfermedad o síndrome de Cushing) y carcinoma adrenocortical. Tales afecciones suelen caracterizarse por hipersecreción de una o más de las hormonas suprarrenales. Lo menos común es que haya que practicar una operación por tumores no funcionantes o metástasis.

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Anatomía y principios quirúrgicos
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El peso combinado normal de las suprarrenales es de 7 a 12 g. La glándula derecha yace posterior y lateral a la vena cava y superior al riñón (figura 33-1). La glándula izquierda yace medial al polo superior del riñón, justo lateral a la aorta e inmediatamente posterior al borde superior del páncreas. Una característica quirúrgica importante es la notable constancia de las venas suprarrenales. La vena suprarrenal derecha, de 2 a 5 mm de longitud y varios milímetros de ancho, conecta la cara anterior de la glándula suprarrenal con la cara posterolateral de la vena cava. La vena suprarrenal izquierda tiene varios centímetros de largo y transcurre por debajo del polo inferior de la glándula junto a la vena renal izquierda después de recibir la vena frénica inferior. Las arterias suprarrenales son pequeñas, múltiples e inconstantes. Suelen originarse en la arteria frénica inferior, la aorta y en la arteria renal homónima.

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Figura 33-1.

Anatomía de las suprarrenales en el que se muestra el retorno venoso.

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Con excepción de los cánceres no secretantes, que son una rareza, las indicaciones para realizar una intervención quirúrgica sobre las suprarrenales suelen ser consecuencia de estados hipersecretorios. El diagnóstico y tratamiento comienza con la confirmación de un estado hipersecretorio (p. ej., mediciones de cortisol, aldosterona y catecolaminas en sangre u orina en valores excesivos). Con el fin de determinar si el problema se origina en la suprarrenal, deben determinarse los valores de las hormonas tróficas en cuestión (p. ej., hormona adrenocorticotrópica [ACTH] o renina). Si los niveles de hormona trófica están suprimidos pero la secreción de hormona es excesiva, se demuestra la secreción autónoma.

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El siguiente paso, excepto en el feocromocitoma, es determinar el grado de autonomía, un proceso que suele distinguir las hiperplasias (que responden a la mayoría pero no a todos los mecanismos de control) de los adenomas y a éstos de los cánceres. En general, los cánceres se encuentran bajo un pequeño control por retroalimentación, si lo tienen. Si el problema primario no es la suprarrenal, como la enfermedad de Cushing, el tratamiento debe dirigirse al sitio correspondiente cuando sea posible.

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Las masas suprarrenales suelen detectarse y localizarse por estudios de CT e MRI. Los tumores funcionantes de la suprarrenal pueden localizarse por gammagrafía suprarrenal, 131I-6β-yodometilnorcolesterol (NP-59) para los tumores corticales y 131I-metayodobencilguanidina (MIBG) para los tumores medulares (feocromocitoma). Los tumores funcionantes suprarrenales o pituitarios también pueden localizarse al demostrar un gradiente ...

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