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Introducción

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En las últimas cinco décadas del siglo xx y en los primeros años del siglo xxi, la hepatología tuvo avances notables. Entre los ejemplos se encuentra la biología molecular, la cual permitió estudiar en forma minuciosa los diferentes tipos de hepatitis viral y de otras enfermedades infecciosas y no infecciosas del hígado. Las modernas técnicas de imagenología hepática permiten el estudio estático y dinámico del parénquima hepático, de las vías biliares, intrahepáticas y extrahepáticas. La biopsia hepática ocupa un lugar muy importante en el estudio de la hepatopatía crónica. Uno de los estadios finales donde convergen las diferentes causas de la hepatopatía crónica es la cirrosis. A pesar de los avances en estudios de imagen, moleculares e histopatológicos la cirrosis hepática representa, en el momento actual, un reto, tanto en el diagnóstico como para entender en forma acabada los mecanismos que se presentan en esta enfermedad. En este capítulo se analizan los aspectos más importantes de este padecimiento, así como sus complicaciones.

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Definición

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La cirrosis es una entidad que aún tiene una definición morfológica. La OMS la define de la siguiente manera: es un proceso difuso caracterizado por fibrosis y la conversión de la estructura normal en una disposición nodular anormal,1 que se presenta como la etapa final de diversas enfermedades hepáticas de distinto origen (fig. 44-1). Se caracteriza histológicamente por pérdida de la estructura normal del hígado, presencia de necrosis, así como por la formación de nódulos de regeneración que lleva a la liberación de citocinas, proteasas y prooxidantes. Estos productos desencadenan la activación de lipocitos (también conocidos como células de Ito, células estelares, almacenadoras de lípidos, almacenadoras de vitamina A o células presinusoidales) con la siguiente metaplasia hacia células semejantes a miofibroblastos. Éstos poseen la capacidad de sintetizar y depositar colágena, principalmente de tipo I. Los lipocitos activados tienen la capacidad de ser contráctiles, lo que establece una redistribución del flujo sanguíneo intrahepático y disfunción hepática.2 La alteración de la función hepática se expresa, desde el punto de vista clínico, con síntomas muy variados, pero característicos.3,4 En la actualidad se sabe que, en algunos casos, la cirrosis puede ser reversible.5

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Figura 44-1.

Biopsia hepática con cirrosis, bandas de colágena (flecha) que le confieren al tejido aspecto nodular.

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Epidemiología

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En el caso de la cirrosis, se caracteriza por una diferencia marcada entre géneros, grupos étnicos y regiones geográficas. El alcoholismo y la hepatitis viral C son las principales causas de enfermedad hepática terminal y de trasplante en los países occidentales. Este comportamiento epidemiológico es semejante al observado en México.6 Se calcula que existen cuatro millones de personas infectadas con el virus de la hepatitis C en Estados Unidos, de los cuales 20 a 30% degenerará en cirrosis en los próximos 30 años. ...

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