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OÍDO

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INFECCIONES DEL OÍDO

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El espectro de las enfermedades infecciosas del oído incluye las estructuras del oído externo (otitis externa), el oído medio (otitis media aguda), el hueso mastoides (mastoiditis) y el oído interno (laberintitis).

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1. Otitis externa
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La otitis externa es la inflamación de la piel que recubre el conducto auditivo y el tejido blando colindante. La causa más común es la pérdida de la función protectora del cerumen, que conduce a la maceración de la piel subyacente, como ocurre con la natación. Otras causas son traumatismos del conducto auditivo por uso de hisopos con punta de algodón para el aseo o el empleo de tapones para los oídos mal ajustados al nadar; dermatitis por contacto por fijadores para el cabello, perfumes o gotas para los oídos de venta libre; infecciones secundarias del conducto por otitis media con una sonda para timpanostomía permeable; y drenaje crónico por una membrana timpánica (TM) perforada. Las infecciones debidas a Staphylococcus aureus o Pseudomonas aeruginosa son las más comunes.

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Los síntomas incluyen dolor y comezón en el oído, en especial al masticar o con presión en el trago. Los movimientos de la oreja o el trago causan dolor considerable. El drenaje puede ser mínimo a menos que la otitis externa se derive de una sonda de drenaje para igualar la presión o de la perforación de la TM. El conducto auditivo suele estar muy inflamado y el paciente puede resistirse a cualquier intento por insertar un espéculo ótico. Se identifican detritos en el conducto. Muchas veces es imposible visualizar la membrana timpánica. La audición es normal a menos que haya oclusión total.

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Tratamiento
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El tratamiento tópico suele ser suficiente. Las gotas de fluoroquinolona son más eficaces que las gotas comunes en combinación y su uso es más seguro. Si no puede observarse la TM, entonces debe asumirse que hay una perforación. Los niños con otitis externa secundaria a sondas para drenaje o perforación deben atenderse con tratamiento tópico sólo en ausencia de síntomas sistémicos. El tratamiento tópico elegido debe ser seguro para el oído interno debido a que la perforación o la sonda permeable hacen posible que las gotas lleguen a los oídos medio e interno. Si el conducto auditivo está abierto, los antibióticos ototópicos se colocan y prescriben durante cinco a siete días. Si el conducto está demasiado edematoso para permitir la entrada de la gota ótica, se usa una mecha de Pope para el oído (esponja expansible) durante los primeros días para asegurar la administración del antibiótico. Los antibióticos orales están indicados si hay cualquier signo de infección invasora, como fiebre, celulitis de las orejas o ganglios linfáticos posauriculares sensibles. En estos casos se prescribe un antibiótico antiestafilocócico mientras se esperan los resultados del cultivo del exudado obtenido del conducto auricular. Los antibióticos sistémicos solos sin tratamiento tópico no ayudan a tratar con ...

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