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INTRODUCCIÓN

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Los otorrinolaringólogos con frecuencia se basan en los resultados de las pruebas audiológicas para definir el ciclo de tratamiento en un paciente dado. Muchas de las pruebas que constituyen los recursos audiológicos diagnósticos de 20 años atrás, hoy han sido sustituidas por procedimientos más nuevos con mayor especificidad, sensibilidad y precisión para el sitio de lesión. Un ejemplo de esto, es que los términos “sensitivos” o “neurales” ahora pueden remplazarse con frecuencia con la palabra “neurosensitiva”. Además, las pruebas audiológicas han ido más allá del dominio de la identificación de anomalías en la estructura, a identificar trastornos de la función. La extensión lógica de este avance es proporcionar al audiólogo y al otorrinolaringólogo información relacionada con el pronóstico y la rehabilitación.

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Las pruebas audiológicas pueden clasificarse según las medidas del umbral de audición, el reconocimiento supraumbral del lenguaje, la evaluación de la función del oído medio, la valoración de la función coclear, la definición de la sincronía neural y la función vestibular. Las correlaciones de la prueba vinculadas con estas mediciones son la audiometría de tono puro, el reconocimiento del lenguaje, la batería de impedancia, las emisiones otoacústicas, la electrofisiología (que incluye el tallo cerebral auditivo, las respuestas de latencia media, la respuesta auditiva al estado fijo, la electrococleografía y los potenciales evocados corticales), y la electronistagmografía (descrita en el capítulo 46).

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Los resultados de las pruebas audiológicas siempre deben interpretarse en el contexto de un conjunto de estudios debido a que una sola prueba puede brindar un cuadro claro de un paciente específico. Además, la combinación de estudios objetivos y subjetivos (conductuales) proporciona una revisión cruzada de los resultados. Es vital recordar que no hay restricciones de edad para las pruebas audiológicas; hoy es posible valorar a los recién nacidos en un lapso de horas a partir del nacimiento.

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AUDIOMETRÍA

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El audiograma es una gráfica que muestra el umbral como una función de la frecuencia (fig. 45-1). Umbral se define como el nivel de intensidad más suave que un tono puro (frecuencia única) que puede detectarse 50% de las veces. La intensidad se designa con una escala de nivel de audición (HL) normalizada en decibeles que toma en cuenta la diferencia en la sensibilidad humana como una función de frecuencia. El intervalo clásico de frecuencias evaluadas no abarca el espectro completo de la audición humana (20 a 20 000 Hz). En su lugar, el intervalo incluye las frecuencias consideradas esenciales para la comprensión del lenguaje (250 a 8 000 Hz). La mayoría de estos estudios se utilizan en frecuencias de octavas completas. Sin embargo, cuando las diferencias de umbral entre octavas adyacentes exceden 15 dB, las frecuencias interoctavas deben evaluarse. Esto es en particular cierto a 3 000 y 6 000 Hz, donde las “muescas” en la configuración audiométrica con frecuencia tipifica la pérdida auditiva inducida por ruido. Los umbrales se miden clínicamente en fases de ...

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