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INTRODUCCIÓN

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ENFERMEDADES CARDIACAS EN EL EMBARAZO

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CAMBIOS CARDIOVASCULARES EN EL EMBARAZO NORMAL

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Las adaptaciones hemodinámicas del embarazo tienen el objetivo de aumentar el flujo sanguíneo hacia la unidad fetoplacentaria en desarrollo. Es posible que estas alteraciones representen una sobrecarga para el sistema cardiovascular materno y que conduzcan a signos y síntomas similares a aquellos que se observan en las cardiopatías. Las mujeres con enfermedad cardiovascular preexistente se encuentran en particular riesgo, ya que pueden exhibir un marcado deterioro clínico a lo largo del curso de su embarazo.

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El volumen sanguíneo empieza a aumentar incluso desde la sexta semana de gestación y sigue creciendo hasta mediados del embarazo. El aumento hormonalmente mediado en el volumen plasmático es desproporcionadamente mayor a la masa de eritrocitos, lo que ocasiona la llamada anemia fisiológica del embarazo. El gasto cardiaco (CO) aumenta 50% por encima del estado no grávido a causa del incremento del volumen sistólico junto con un aumento de la frecuencia cardiaca por 10-20 pulsaciones/min. El CO alcanza su máximo a mitad del segundo trimestre y se estabiliza hasta el final del embarazo. La contractilidad del miocardio mejora, el tamaño de las cámaras izquierdas del corazón aumenta y disminuye la resistencia vascular periférica (efectos de la progesterona, prostaglandinas circulantes, péptidos natriuréticos auriculares, óxido nítrico endotelial y baja resistencia del lecho vascular de la placenta). La presión arterial sistémica baja durante el primer trimestre, permanece estable durante el segundo y regresa a niveles pregestacionales antes del término. La reducción en la presión diastólica es más pronunciada que la reducción en la presión sistólica, lo que conduce a una amplia presión diferencial. Puede presentarse el síndrome de hipotensión supina o de la vena cava inferior en 0.5-11% de los embarazos y se asocia con la oclusión aguda de la vena cava inferior por el útero grávido en posición supina; se caracteriza por disminuciones significativas en la presión sanguínea y en la frecuencia cardiaca; esto contrasta con la taquicardia que se observa en casos de hipotensión en el estado no grávido. Por lo general, las pacientes refieren sensación de aturdimiento, náuseas, mareo y síncope en casos extremos. Los síntomas mejoran al cambiar a una posición de decúbito lateral izquierdo.

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Los cambios hemodinámicos durante el trabajo de parto y el nacimiento se relacionan, en parte, con el temor, ansiedad y dolor que experimenta la paciente en dicho momento. Además, las contracciones uterinas desplazan 300-500 ml de sangre con cada contracción, lo que aumenta aún más el CO. El consumo de oxígeno se triplica. Estos cambios en el CO son menos pronunciados si la paciente permanece en posición supina inclinada hacia la izquierda y si se le administra la analgesia adecuada. Inmediatamente después del parto, el alivio de la compresión sobre la cava junto con la autotransfusión del útero en contracción produce un aumento adicional en el CO; esto puede conducir a una descompensación cardiaca aguda en el ...

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