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INTRODUCCIÓN

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Las lesiones neurológicas periféricas agudas son un grupo diverso de trastornos. Por definición, involucran lesión o enfermedad en las fibras sensitivas y motoras fuera del sistema nervioso central (SNC), que se extienden hasta la unión neuromuscular. El sistema nervioso periférico (SNP) tiene funciones sensitivas, motoras y autónomas. Por tanto, el paciente con lesión de nervio periférico puede tener síntomas que reflejan un trastorno en cualquiera de estas funciones o una combinación de ellas. Los síntomas sensitivos pueden incluir entumecimiento, hormigueo, disestesias, dolor o ataxia. Los síntomas motores se manifiestan como debilidad. El trastorno autónomo puede evidenciarse como ortostasis, disfunción intestinal o vesical, gastroparesia o disfunción sexual. El proceso neurológico periférico agudo puede ser por síndrome de Guillain-Barré, botulismo, parálisis por garrapata, compresión focal, plexopatía, enfermedad por virus de inmunodeficiencia humana (VIH), neuropatía diabética periférica u otros. Las neuropatías dolorosas aisladas se ven en aproximadamente 15% de los diabéticos, 35% de los pacientes VIH positivos y 23% de los pacientes con esclerosis múltiple.1 El síndrome de Guillain-Barré o el botulismo tienen el potencial de causar insuficiencia respiratoria, así que el reconocimiento temprano y el tratamiento de estas enfermedades es importante. Más aún, se necesita descartar los procesos centrales, como accidente cerebrovascular o la lesión de médula espinal, antes de considerar cualquier lesión periférica aguda.

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ACERCAMIENTO AL PACIENTE: DISTINCIÓN ENTRE LESIONES CENTRALES Y PERIFÉRICAS

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La neuroanatomía del SNC y el SNP brindan la mejor guía para distinguir estas lesiones. Los nervios periféricos contienen cantidades variables de fibras motoras, sensitivas y autónomas y siguen pautas bien descritas que los hacen proclives a lesiones típicas. Así, las lesiones de nervios periféricos tienden más a confinarse a una extremidad y se presentan involucrando a múltiples modalidades sensitivas y síntomas motores. Un ejemplo típico sería un síndrome de compresión nerviosa que involucra debilidad, entumecimiento y hormigueo del antebrazo superior, que se desarrolla después de que el brazo ha estado en una posición particular por un periodo prolongado de tiempo durante el sueño, cuyos síntomas empeoran con el cambio de posición del paciente. Sin embargo, la debilidad y el entumecimiento pueden verse tanto en trastornos periféricos como centrales. A veces hay hiporreflexia con las lesiones agudas, pero invariablemente se desarrollan hiperreflexia y espasticidad con el tiempo. Los trastornos del SNP, como las enfermedades del SNC, pueden afectar a las estructuras bulbares, produciendo diplopía, disartria o disfagia. A pesar del solapamiento potencial, los trastornos del SNC a menudo tienen otras características que no se ven en los trastornos periféricos. Por ejemplo, afasia, apraxia y pérdida visual son características de la enfermedad cortical. Quizá el componente de distinción más importante es la exploración de reflejos tendinosos profundos. La mayoría de las lesiones del SNC producen signos de neurona motora superior: hiperreflexia, hipertonía (espasticidad) y reflejo plantar extensor (de Babinski). La dorsiflexión del dedo pulgar del pie con abanicamiento del resto de los dedos y flexión de la pierna es un signo de Ba-binski ...

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