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INTRODUCCIÓN

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La lesión cerebral traumática (TBI, traumatic brain injury) se define como la disfunción cerebral que es consecuencia de la actuación de una fuerza mecánica. Tal disfunción puede ser temporal o permanente y originar posiblemente cambios estructurales básicos en el cerebro. La gravedad clínica varía desde muy pequeña o leve (persona aturdida o momentáneamente pasmada), hasta la deficiencia profunda (persona que no reacciona o que está en coma). La TBI se clasifica con base en la valoración clínica del nivel de conciencia de la víctima, sin considerar la lesión primaria real, o a la que se concede poca importancia. Por la razón anterior, los individuos con la misma clasificación de intensidad de TBI pueden tener una fisiopatología extraordinariamente diferente (fig. 254-1). El sistema actual de clasificación basado en la Escala del Coma de Glasgow (GCS) divide la lesión cerebral traumática en grave (calificación de GCS de 3 a 8); moderada (calificación de GCS de 9 a 13) y leve o poco intensa (calificación de GCS de 14 o 15). La TBI poco intensa comprende la mayor parte de las lesiones craneoencefálicas en Estados Unidos (en promedio, 80%).1 El nivel moderado comprende aproximadamente 10% de las lesiones mencionadas. Los índices de mortalidad de personas con TBI moderada y sola es <20%, pero la discapacidad a largo plazo alcanza una cifra de 50%. En forma global, 40% de sujetos con TBI moderada tienen un signo anormal en la CT de rastreo y 8% necesitan intervención neuroquirúrgica.2 En TBI grave la mortalidad se acerca a 40% y muchos de los fallecimientos tienen lugar en las primeras 48 h de ocurrida la lesión. Menos de 10% de individuos con TBI grave se recuperan incluso a nivel moderado.

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FIGURA 254-1.

Cada una de las imágenes obtenidas por CT señala una anormalidad fisiopatológica peculiar e inducida por traumatismos, aunque todos los pacientes tuvieron una calificación de 4 en la Escala del Coma de Glasgow. A. Hematoma epidural. B. Contusión/hematoma. C. Lesión axónica difusa. D. Hematoma subdural. E. Hemorragia subaracnoidea con hemorragia intraventricular. F. Edema difuso. (Con autorización de Alisa Gean, MD, University of California, San Francisco.)

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ANATOMÍA

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Las relaciones anatómicas de las ramas de la arteria meníngea media y las secuelas de la fractura y desgarro de dicho vaso se muestran en la figura 254-2.

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FIGURA 254-2.

A. Relaciones anatómicas de las ramas de la arteria meníngea media. B. Hematoma epidural agudo producido por desgarro de la arteria meníngea media.

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FISIOPATOLOGÍA

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El cerebro consume 20% del oxígeno destinado a cubrir todas las necesidades del cuerpo, y utiliza 15% del gasto cardiaco total. Es una víscera extraordinariamente sensible a la isquemia y la hipoxia. El flujo sanguíneo cerebral cambia y se adapta a las necesidades regionales de los tejidos.5 En circunstancias normales, los cambios microvasculares en el volumen, ...

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