Skip to Main Content

++

INTRODUCCIÓN

++

Notificar la defunción quizá sea la tarea más difícil y con mayor carga emocional que deban llevar a cabo los médicos. Tan sólo en el año 2006, en Estados Unidos hubo >119.2 millones de visitas a los servicios de urgencias y de ellas, 249 000 se trataron de enfermos que ya habían fallecido o fallecieron en el servicio de urgencias.1 Al transmitir la noticia de la defunción,2 hay factores que contribuyen al estrés del médico, como el temor de que se le culpe de la muerte, dificultades para afrontar las reacciones emocionales de los familiares y sus propios temores de muerte. La transmisión de noticias adversas en el servicio de urgencias plantea una serie particular de dificultades adicionales, porque el médico no tenía relación alguna con la familia ni con el paciente fallecido. Las maniobras prolongadas y difíciles de reanimación pueden dejar al médico de urgencias exhausto en términos emocionales y físicos, lo cual se suma a la difícil tarea de la comunicación del desenlace.

++

EFECTOS EN LOS SUPERVIVIENTES

++

Al fallecer un paciente en el servicio de urgencias, el médico a su cargo asume una nueva “función” y relación con la familia, y el manejo apropiado de esa relación asume enorme importancia para los parientes supérstites. Para estos últimos, el aviso de que ha muerto su enfermo es un hecho que altera su vida. Si bien la notificación del fallecimiento es una situación muy tensa para el médico de urgencias, para sus familiares el lenguaje y las frases utilizadas en tal diligencia, el entorno físico y las características de la persona que transmite las noticias se quedan grabados en su recuerdo de manera indeleble.3 La notificación hábil es particularmente importante en el servicio de urgencias, sitio en que muchos de los fallecimientos son súbitos, inoportunos, prematuros o violentos. Las características anteriores se han vinculado con un duelo complejo o el trastorno de estrés postraumático (PTSD, post-traumatic stress disorder) en los deudos.4 Hasta el 21% de las personas que afronta la noticia de un fallecimiento repentino, cumple con los criterios del Diagnostic and Statistical Manual of Mental Disorders, tercera edición revisada, de prevalencia de PTSD5 para toda la vida. Se han publicado datos que demuestran que notificar sobre la muerte de manera apropiada puede mitigar el impacto de los efectos negativos sustanciales en los parientes supérstites.6 Por ejemplo, la notificación de muerte que se transmite de manera correcta puede disminuir la incidencia de PTSD en casos de fallecimiento repentino, en particular en el caso de la pérdida de un cónyuge o de un hijo.7 Los médicos del servicio de urgencias deben comenzar a considerar la notificación de muerte no como la conclusión difícil de un caso de por sí laborioso, sino una oportunidad de prevención, es decir, la posibilidad de reducir la incidencia de traumas secundarios para la familia por la manera como se enteran de la ...

Pop-up div Successfully Displayed

This div only appears when the trigger link is hovered over. Otherwise it is hidden from view.