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FISIOLOGÍA DEL TUBO DIGESTIVO

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En el caso de microorganismos unicelulares que viven en un mar de nutrientes satisfacen sus necesidades nutricionales en forma sencilla por medio de la actividad de las proteínas de transporte de membrana que permite captar moléculas específicas e incorporarlas al citosol. Sin embargo, en el caso de los organismos multicelulares, que incluyen a los seres humanos, son muchísimo más difíciles las formas de llevar nutrientes a sitios apropiados del organismo, en particular si vive en la tierra. Además, muchos de los alimentos que consume el hombre son macromoléculas; incluso si se les digiere hasta llegar a su forma molecular más simple, innumerables productos terminales son hidrosolubles y no cruzan fácilmente las membranas celulares (la excepción notable serían los constituyentes liposolubles de los alimentos). Entonces, el tubo digestivo ha evolucionado para permitir la captación y asimilación de nutrientes en el cuerpo, en tanto que impide la penetración de sustancias no deseables (toxinas y productos microbianos, así como los propios microbios). Lo anterior se complica por el hecho de que el intestino conserva una vieja relación con un ecosistema microbiano abundante que vive en su interior, relación que brinda en gran medida beneficio mutuo siempre y cuando los microbios sean excluidos del compartimiento general o sistémico.

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El tubo digestivo es una estructura tubular continua que va de la boca al ano y está en contacto directo con el medio externo. Una sola capa de células epiteliales cilíndricas integra la barrera semipermeable a través de la cual ocurre la absorción controlada de nutrientes. Diversas glándulas vacían su contenido al interior del intestino en algunos puntos precisos de su trayecto y permiten la digestión de los alimentos, envían señales a segmentos distales y actúan para regular la microbiota. También existen funciones de motilidad importantes que desplazan el contenido intestinal y sustancias de deshecho a todo lo largo del intestino, y una rica inervación que regula la motilidad, la secreción y la absorción de nutrientes, que no depende, en muchos casos, del sistema nervioso central. También existe un gran número de células endocrinas que liberan sus hormonas, que actúan junto con los neurotransmisores para coordinar la regulación global del tubo digestivo. En términos generales, existe una notable “redundancia” de los sistemas de control y una capacidad excesiva de digestión de nutrientes y absorción de los mismos; lo anterior fue útil al hombre en tiempos primitivos en que eran escasas las fuentes de alimentos, pero en la actualidad es un factor que podría contribuir a la “epidemia” de obesidad.

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El hígado, a pesar de intervenir decisivamente en el metabolismo corporal, suele ser considerado como parte del tubo digestivo, por dos razones principales. En primer lugar, se encarga de la excreción de productos de desechos liposolubles que no pueden ser eliminados por la orina. Son excretados por la bilis que es descargada al intestino y excretadas junto a las heces. Segundo lugar, los vasos sanguíneos que reciben sangre del intestino ...

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