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Introducción

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La fibrosis hepática es el exceso de matriz extracelular (MEC) que se acumula después de una inflamación persistente y de un daño hepático mantenido que conducen a un proceso de reparación tisular exagerado. Cuando la fibrosis hepática es muy grave, se desarrolla una cirrosis. En el hígado, las causas más frecuentes que producen fibrosis son las hepatitis virales crónicas B o C, hepatitis autoinmune, enfermedades biliares, esteatohepatitis por alcohol (EHA) y esteatohepatitis no alcohólica (EHNA).

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Desde el punto de vista clínico, la fibrosis leve es asintomática; sin embargo, la progresión a cirrosis que se caracteriza por reemplazo del parénquima funcional por tejido cicatrizal, distorsión y cambio de la arquitectura vascular con formación de nódulos de regeneración, clínicamente se podrá manifestar con alteraciones en la función sintética hepática con problemas en la coagulación, manejo del nitrógeno y sistemas de detoxificación, así como datos de hipertensión portal con formación de ascitis y hemorragia por várices esofágicas, susceptibilidad aumentada a infecciones y mayor riesgo de carcinoma hepatocelular (CHC).

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Si se detectan estos problemas de manera inicial antes del desarrollo de una cirrosis hepática, se podría indicar el tratamiento antiviral para las hepatitis virales, el tratamiento con dieta y ejercicio para la EHNA, el suspender el consumo abusivo del alcohol (EHA), así como el tratamiento para el resto de las hepatitis, y evitar que se llegue a la cirrosis hepática. Sin embargo, muchos pacientes acuden al médico con fibrosis avanzada o cirrosis y en este caso por lo general es irreversible. Por esta razón es de suma importancia el desarrollo de un tratamiento antifibrótico para prevenir la progresión de la fibrosis avanzada a cirrosis y que proporcione regresión de la cirrosis para evitar complicaciones.1,2

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Bases patogénicas de la progresión de la fibrosis hepática y reversibilidad

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Existen mecanismos clave y diferentes células que determinan la progresión de la fibrosis (fibrogénesis) y la regresión (fibrólisis). La MEC se forma debido a factores de crecimiento, citocinas, quimiocinas y una serie de eventos que incluyen fibrogénesis y fibrinólisis. La fibrosis hepática es un proceso dinámico que resulta en remodelación hepática. El hígado tiene una gran capacidad de regeneración y se ha demostrado que incluso después de hacer una hepatectomía hasta de 70% por un tumor hepático o después de hepatectomías repetidas.3 Sin embargo, esta función se pierde cuando hay daño hepático y resulta en una regeneración inadecuada con progresiva cicatrización (cirrosis) y riesgo aumentado de CHC.4

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En una hepatitis aguda en que el hígado cursa con una necrosis hepática autolimitada, la capacidad de regeneración de los hepatocitos continúa y sustituye en poco tiempo el tejido necrótico, con lo que restablece la arquitectura hepática normal. Dicho proceso reparativo se acompaña de una reacción inflamatoria y depósito de MEC constituido por colágeno no fibrilar, que servirá de tejido de sostén para los hepatocitos regenerados y que contribuye a recomponer el lobulillo ...

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