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Introducción

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Por su evolución natural e histología, el carcinoma nasofaríngeo es una entidad distinta en varios aspectos de otras neoplasias malignas del tubo aerodigestivo superior. Estas diferencias implican una gran capacidad de producir metástasis ganglionares y a distancia, y una respuesta adecuada al tratamiento con base en la radio-quimioterapia. En su origen, sobre todo participan las infecciones virales, pero también intervienen factores genéticos, raciales, dietéticos y ambientales. La primera descripción de esta entidad registrada en la bibliografía se efectuó en 1837, pero fue en 1901 cuando se publicó la primera serie de casos y no se caracterizó clínicamente sino hasta 1922.1

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Epidemiología

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Este carcinoma es muy raro en México, como lo es entre caucásicos europeos y estadounidenses. En la experiencia de los autores, representa apenas 0.1% de la totalidad de las neoplasias malignas, y en el Registro Nacional de Neoplasias Malignas de 2003 se reportaron 59 casos (34 casos en varones y 24 en mujeres), lo cual correspondió a 0.005% de los tumores malignos.2 Los países donde se presenta con mayor frecuencia son China (tumor de la provincia de Guangdong, con una incidencia en varones de 20 a 30 por 100 000 habitantes y en mujeres de 15 a 20 por 100 000 habitantes) y Alaska. En comparación con otros carcinomas del tubo aerodigestivo, su presentación ocurre en adultos de edades menores, que por lo general se ubican entre los 20 y 50 años de edad, con una media de 40 años, y sólo se presenta en 1% de los tumores malignos de cabeza y cuello en adolescentes y niños.3 Afecta a varones y mujeres con una relación 2:1.

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Etiología y factores de riesgo

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El carcinoma nasofaríngeo es una enfermedad compleja causada por una interacción entre la infección crónica por el virus de Epstein-Barr (EBV), el ambiente y factores tanto genéticos como raciales del hospedador para que se desarrolle el proceso de carcinogénesis. El consumo de nitrosaminas volátiles (pescado salado) también se ha relacionado con este proceso, ya que se ha demostrado que el polimorfismo del gen metabolizador de nitrosaminas (CYP2A6) juega un papel crucial en la susceptibilidad para el desarrollo de este padecimiento y podría emplearse como marcador de riesgo.4 Asimismo, el gen BCL2L12, un nuevo miembro de la familia de genes BCL2 vinculado con la apoptosis, ha demostrado que su expresión es un indicador pronóstico independiente desfavorable de recaída a corto plazo en esta enfermedad.5

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El genoma del virus de Epstein-Barr (EBV) ha sido demostrado por hibridación de su ácido nucleico en biopsias de carcinoma nasofaríngeo. El antígeno nuclear (EBNA-1) y la proteína latente de membrana 1 se expresan en la mayoría de los pacientes con carcinoma nasofaríngeo. Mediante la reacción en cadena de la polimerasa (PCR), se ha llegado a detectar DNA de EBV circulante hasta en 96% de los casos, y los valores en ...

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