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Trastornos de los órganos de los sentidos especiales

INTRODUCCIÓN

Los cuatro capítulos que constituyen esta sección se enfocan en los aspectos clínicos de las funciones altamente especializadas del gusto y el olfato, la vista, el oído y el sentido del equilibrio. Estos sentidos especiales y los pares craneales que se encargan de su conducción representan las partes del sistema nervioso sensitivo que tienen el desarrollo más depurado. Por supuesto, corresponden al oftalmólogo y al otorrinolaringólogo ocuparse de las disfunciones del ojo y el oído, pero también son de gran interés para el neurólogo. Algunas de ellas reflejan la presencia de una enfermedad general grave y otras representan la manifestación inicial o principal de una enfermedad neurológica. Para conservar el esquema general de este texto, los trastornos de los sentidos especiales y de los movimientos oculares se exponen en una sucesión particular: primero, algunos datos de importancia anatómica y fisiológica; después, las manifestaciones clínicas fundamentales de las enfermedades y luego los síndromes de los que dichas manifestaciones son parte.

Trastornos del olfato y el gusto

INTRODUCCIÓN

Resulta adecuado estudiar juntas las sensaciones del olfato y el gusto. En términos fisiológicos, estas modalidades comparten el atributo singular de reaccionar de manera primordial a los estímulos químicos; es decir, los órganos terminales que median el olfato y el gusto son quimiorreceptores. Además, el gusto y el olfato son interdependientes en términos clínicos; la percepción del sabor de los alimentos y las bebidas depende en gran medida de su aroma y la anomalía de uno de estos sentidos se interpreta a menudo de modo erróneo como alteración del otro. A diferencia de la vista y el oído, el gusto y el olfato desempeñan funciones menos trascendentes en la vida de una persona. Sin embargo, es muy probable que la participación de los estímulos químicos en la comunicación entre los seres humanos sea muy importante para algunas funciones que aún no se exploran con amplitud. Las feromonas (pherein, llevar; hormon, “excitar”), esto es, los olores exudados por el cuerpo, al igual que los perfumes, desempeñan una función en la atracción sexual; los olores desagradables del cuerpo la repelen. En ciertos vertebrados, el sistema olfativo está tan notablemente bien desarrollado que su sensibilidad rivaliza con el sistema visual. A pesar de que, según las investigaciones de Reed et al., se pensaba que los humanos podían diferenciar tantos como 10 000 olores diferentes, los experimentos recientes de Bushdid et al. han demostrado que la cifra real es mucho mayor.

Los trastornos del gusto y el olfato siempre son desagradables, pero muy pocas veces la pérdida de alguna de estas dos modalidades produce una invalidez grave. No obstante, dado que todos los alimentos y los inhalantes pasan por la boca y la nariz, estos dos sentidos sirven para identificar los olores nocivos (p. ej., humos) y evitar ...

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