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INTRODUCCIÓN

En ese capítulo, se revisan los fenómenos de fatiga, nerviosismo, irritabilidad, ansiedad y depresión. Dichas manifestaciones son la base de un grupo de “cuadros sintomáticos” con signos neurológicos normales, los que, a pesar de todo, constituyen una parte mayoritaria de la práctica clínica. Si bien son más difíciles de comprender que la parálisis, la hipoestesia, las convulsiones o la afasia, no son menos importantes, tan sólo por su frecuencia. En la revisión de los enfermos de un departamento de neurología extrahospitalario, los diagnósticos principales fueron ansiedad y reacciones depresivas en 20% de los pacientes, y ocuparon el segundo lugar sólo después de la cefalea como síntoma (Digon et al.). De igual manera, en dos clínicas de atención familiar en Boston y Houston, la fatiga fue la manifestación más sobresaliente en más de 20% de los enfermos. Algunos de estos síntomas constituyen sólo errores leves de la función o una exageración de reacciones normales al estrés ambiental o a enfermedades; otros son signos integrales de las propias enfermedades y otros más representan perturbaciones de la función neuropsiquiátrica que son componentes de las enfermedades descritas en los caps. 47, 48 y 49 sobre temas psiquiátricos desde la perpectiva neurológica.

FATIGA Y ASTENIA

La fatiga es la más frecuente y a menudo la más vaga de todos los síntomas que se consideran en este capítulo. El término fatiga se refiere al estado universalmente familiar de agotamiento resultante de esfuerzos físicos o mentales. El término astenia tiene casi el mismo significado, aunque en algunas publicaciones denota más bien incapacidad o renuencia a la actividad, física o mental, o “extenuación espiritual”. Más de la mitad de los pacientes que ingresan a un hospital general registra una queja de fatiga o la admite cuando se le interroga al respecto. Durante la Primera Guerra Mundial la fatiga fue un síntoma tan dominante entre el personal de combate, que se le otorgó un sitio separado en la nosología médica, es decir, fatiga de combate, término que empezó a aplicarse casi a todos los trastornos psiquiátricos agudos que ocurrían en el campo de batalla. En guerras ulteriores se convirtió en un elemento básico de los trastornos de estrés postraumático. Será más fácil entender los antecedentes clínicos y lo que acompaña a la fatiga por lo general, su importancia y sus bases fisiológicas y psicológicas, si primero tenemos en cuenta los efectos de la fatiga en el sujeto normal.

La fatiga en la vida cotidiana tiene tres significados básicos: 1) una serie de cambios bioquímicos y fisiológicos en los músculos y reducción de la capacidad para generar fuerza, que se manifiesta como debilidad o astenia; 2) un trastorno de la conducta, que adopta la forma de un menor rendimiento en el trabajo o falta de resistencia, y 3) una sensación subjetiva de cansancio y malestar mental que se asocia con un estado poco común para el individuo.

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