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OBJETIVOS DE APRENDIZAJE

OBJETIVOS DE APRENDIZAJE

Después de revisar este capítulo, será capaz de:

  1. Aplicar conocimientos previos de inmunología cuando se presente un nuevo patógeno, determinar la ubicación de la infección y características específicas del patógeno, para identificar elementos específicos de respuesta inmune innata (p. ej., NLR vs. CLR) que serían más efectivos en el reconocimiento inicial de la infección y los elementos de respuesta adaptativa (p. ej., anticuerpos vs. células TC), más apropiados para su detección y eliminación.

  2. Describir y clasificar los diversos métodos que utilizan diferentes organismos infecciosos para evadir la defensa inmune del hospedero, y explicar cómo cada uno de ellos destruye elementos particulares de la inmunidad del hospedero.

  3. Utilizar el diseño anterior para crear una vacuna hipotética, primero mediante la identificación de correlatos de protección inmune, y luego con la selección de las técnicas, de administración y adyuvantes más apropiados para provocar la respuesta inmune deseada, todo mientras se aplica una justificación inmunológica racional para sus elecciones.

Xilografía que muestra sitios para la inoculación de la viruela bovina, de una edición de 1888 del Tratado definitivo sobre la viruela de Zhu Chunxia (periodo Qing, 1644–1911). [Chinese C19 woodcut: “Cowpox inoculation”. Credit: Wellcome Collection. CC BY.]

Es probable que las enfermedades infecciosas sean más antiguas que los humanos. Algunos científicos incluso afirman que los agentes infecciosos contribuyeron a la desaparición de los dinosaurios. Sabemos que la peste bubónica, la viruela y el sarampión son sólo algunas de las enfermedades transmisibles que provocaron la muerte de millones de personas en siglos pasados, así como la ruina de las naciones. Es probable que haya otras enfermedades infecciosas que se hayan perdido en la historia, ya que la carrera evolutiva entre el microbio y el hombre es un proceso continuo. Entonces, tal vez no sea sorprendente que, en lugar de dejar que el destino siguiera su curso, las civilizaciones antiguas hayan desarrollado prácticas que aumentaran sus posibilidades de supervivencia. Obsérvese el caso de la viruela, por ejemplo. Hace más de dos milenios, los seres humanos se dieron cuenta de que aquellos que sobrevivían a la viruela no volvían a contraer la enfermedad. Hacia el 430 a. n. e., en la antigua Grecia, Tucídides relató que se convocaba sólo a sobrevivientes de viruela para que cuidaran a los enfermos, aplicando el principio de la memoria inmunológica mucho antes de que se entendiera la ciencia. En el siglo X, se practicó nuevamente la manipulación intencional de la respuesta inmune como una herramienta para sobrevivir a la muerte por viruela. En la antigua China, el material de las pústulas de viruela de individuos que habían sufrido una enfermedad leve se secaba y era inhalado luego por individuos no inmunes para inducir protección, con algunos riesgos, pero con resultados casi siempre positivos. Aproximadamente en ese mismo periodo, informes de India, África y Persia relatan ...

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