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INTRODUCCIÓN

El paro cardiorrespiratorio (PCR) es la expresión de mayor gravedad que un enfermo puede enfrentar. Las causas más frecuentes que ocasionan un PCR son síndrome coronario agudo, arritmias, enfermedades pulmonares, hemorragia, embolismo pulmonar, alteraciones electrolíticas, sepsis e intoxicaciones.

La atención de un PCR representa un reto para el médico y los sistemas de salud en el mundo. Se han reportado más de 300 mil PCR extrahospitalarios y cerca de 200 mil hospitalarios por año. De acuerdo con algunos reportes, la sobrevida de pacientes con PCR extrahospitalario es del 26% al ingreso al hospital y del 9% al egreso hospitalario. Para los pacientes post-PCR que ingresan a la unidad de cuidados intensivos se calcula una sobrevida del 40% al 50%.

El daño cerebral es considerado la causa de muerte en un tercio de los pacientes sobrevivientes a un PCR extrahospitalario y hasta un 30% de los pacientes sobrevivientes de un PCR intrahospitalario, mientras que la disfunción cardiaca representa la principal causa de muerte en pacientes sobrevivientes a un PCR durante los tres primeros días posteriores a la reanimación.

El síndrome posreanimación (SPR) es definido como el conjunto de procesos fisiopatológicos complejos que se suceden tras la isquemia global durante el arresto cardiaco, la reperfusión subsecuente durante la reanimación cardiopulmonar (RCP) y al período comprendido posterior a una reanimación exitosa.

La severidad del SPR depende de la duración de la reanimación y la causa del propio PCR. La asistolia y la actividad eléctrica sin pulso son los ritmos predominantes en un arresto cardiaco y se consideran responsables en más del 70% de los casos, mientras que la fibrilación ventricular y la taquicardia supraventricular sin pulso representan cerca del 20% del total.

En las últimas dos décadas se ha logrado mejorar la tasa de sobrevida, así como la disminución de las secuelas neurológicas clínicamente significativas de pacientes con SPR. Esto es derivado no sólo de un mejor y más oportuno manejo prehospitalario, como el “Programa de cadenas de vida”, sino también de las intervenciones implementadas derivadas de la comprensión de la fisiopatología de esta entidad.

FISIOPATOLOGÍA

Los eventos desarrollados en el SPR tienen como sustrato cuatro componentes primordiales: la etiología del propio PCR, la lesión cerebral hipóxico isquémica, la lesión por reperfusión y la disfunción miocárdica.

Lesión cerebral hipóxico isquémica

Durante un PCR se genera hipoxia global, proceso que se continúa aún en las siguientes horas o días después de la reanimación. La hipoxia se define como una alteración en el aporte normal de oxígeno, lo cual genera un compromiso en la función, afectando de distintas formas a todas las células de la economía con un mecanismo molecular común.

La disminución del suministro de oxígeno genera activación de las proteínas de clase enzimática del dominio prolil-hidroxilasa (PHD) con transcripción posterior del factor inducible ...

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