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El uso extendido de la mamografía a partir de los 40 años de edad para detectar cáncer de mama en estados iniciales ha supuesto un sustancial aumento del número de biopsias de mama. De las mujeres que comienzan a realizarse una mamografía anual a los 40 años, en torno a un 49% tendrá una lesión mamográfica sospechosa tras 10 años de pruebas, y a un 20% se le practicará una biopsia, la gran mayoría de las cuales no revelarán cáncer de mama. En su lugar, estas mujeres serán diagnosticadas de una lesión benigna de mama, generalmente de enfermedad fibroquística. Haber sido sometida a una biopsia de mama es un factor de riesgo para el desarrollo de cáncer de mama, pero la naturaleza de este riesgo está poco definida.

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Hartmann et al. (2005) estudiaron retrospectivamente el riesgo de desarrollar cáncer de mama en una cohorte de 9087 mujeres diagnosticadas de enfermedad benigna de la mama que fueron seguidas durante una mediana de tiempo de 15 años. La mediana de edad fue de 51 años. La enfermedad benigna de mama se dividió en tres categorías. La anomalía más frecuente fue la enfermedad fibroquística sin componente proliferativo, que afectaba a 6063 pacientes. Cuando se observaba alguna proliferación ductal, el proceso se denominaba enfermedad fibroquística proliferativa sin atipia acelular; este diagnóstico se emitió en 2690 pacientes. Cuando se observó proliferación ductal y atipia acelular, el proceso se denominó hiperplasia atípica; 336 mujeres tuvieron este diagnóstico.

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Durante el período de seguimiento, hasta 707 mujeres con un diagnóstico de enfermedad benigna de la mama desarrollaron cáncer de mama; de acuerdo con los datos SEER del National Cancer Institute, se hubieran esperado 423 casos en una población de pacientes sin enfermedad benigna de mama apareada por edades. Esto da un riesgo relativo global de 1.56. Cuando se analizó el riesgo como una función del tipo de enfermedad benigna de la mama, el riesgo relativo fue de 1.27 para las mujeres con enfermedad no proliferativa, de 1.88 para las mujeres con enfermedad proliferativa sin atipia, y de 4.24 para las mujeres con hiperplasia atípica. Los antecedentes familiares fueron un factor independiente de riesgo. De hecho, casi todo el incremento del riesgo de cáncer de mama en las mujeres con enfermedad no proliferativa guardaba relación con los antecedentes familiares; las mujeres sin antecedentes familiares de cáncer de mama que tenían una enfermedad de la mama benigna no proliferativa no tuvieron un riesgo mayor. Los cánceres de mama que se desarrollaron no mostraron una clara predilección por la mama en la que se había detectado previamente la enfermedad benigna; el 55% de los cánceres de mama se presentaron en la mama ipsolateral y el 45% en la contralateral. El riesgo ipsolateral fue mayor en los primeros 5 años después del diagnóstico; los cánceres de mama que aparecieron en los 5 años siguientes tuvieron casi el doble de probabilidades de afectar a la mama ipsolateral que a la contralateral.

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Aunque los ...

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