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Introducción

Desde su introducción clínica en 1991, la exploración con tomografía axial computarizada (TAC) helicoidal o volumétrica se ha traducido en una revolución de la imagenología diagnóstica.

La tomografía computarizada helicoidal (TCH) ha mejorado en los últimos años, con una rotación más rápida del gantry, tubos de rayos X más potentes y algoritmos mejorados, pero el mayor avance ha sido la introducción de los sistemas de tomografía computarizada multicorte (TCM).

Con la TCM, la adquisición de imágenes se obtiene en forma aún más rápida, proporcionando gran mejoría en la resolución espacial y temporal (definición de una lesión o estructura y diferenciación entre una estructura y otra), mayor cobertura anatómica, uso más eficiente del tubo de rayos X (menor calentamiento) e incremento en la concentración intravascular del medio de contraste.

Otra ventaja adicional es la disminución de artificios producidos por movimiento, ya sean voluntarios o involuntarios (pacientes no cooperadores, politraumatizados, respiración, peristalsis intestinal).

Los datos volumétricos obtenidos con la TCM se han convertido en la base absoluta para nuevas aplicaciones como la angiotomografía (angio-TC), la cual ha permitido la evaluación no invasiva en la enfermedad vascular.

Esta capacidad también ha allanado el camino para el desarrollo de nuevas técnicas de procesamiento de imágenes tridimensionales, como la reconstrucción multiplanar (RMP), las proyecciones de máxima y mínima intensidad (MIP), el rendimiento de volumen (RVT), por lo que la angio-TAC se ha convertido en un recurso primordial de la imagenología diagnóstica.

Con protocolos de exploración más complejos debido al mayor número de factores técnicos y más opciones con software avanzados, la información proporcionada con la TCM incrementa la eficacia diagnóstica, permitiendo un tratamiento oportuno y más certero.

Asimismo, la posibilidad del seguimiento con este método de imagen para la evaluación de la respuesta terapéutica contribuye a un mejor pronóstico de los enfermos en muchos de los casos.1-5

Aplicaciones clínicas

Glándulas salivales

Dentro de la patología inflamatoria de las glándulas salivales (sialoadenitis) existen diversas etiologías que van desde infecciones virales o bacterianas hasta autoinmunes. Su incidencia real no se conoce con exactitud. La glándula parótida es la más afectada en aproximadamente 80%. La causa más frecuente de sialoadenitis es la obstructiva.

Litiasis de la glándula salival. Un 80% de los casos ocurre en la glándula submaxilar, menos de 20% en la parótida y aproximadamente 1% en la sublingual; por lo general se asocia con inflamación crónica. El 90% de los cálculos submaxilares son radiopacos, mientras que 90% de los cálculos parotídeos son radiolúcidos. Todos los cálculos son detectables por TAC. La técnica combinada de sialografía más tomografía (sialo-TAC) ha demostrado tener mayor sensibilidad para la detección de patología en estas glándulas. Los hallazgos se caracterizan por la ectasia del conducto principal, aumento de la glándula, y un reforzamiento intenso ...

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