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INTRODUCCIÓN

Una reproducción integral y fructífera exige una función normal del aparato genital en sus aspectos anatómicos y fisiológicos. Diversas anomalías congénitas pueden causar esterilidad, subfecundidad, aborto espontáneo o parto a la mitad del embarazo y nacimiento de pretérmino. Para atender a las mujeres afectadas es indispensable que el clínico tenga una base dinámica y actualizada de conocimientos del desarrollo del aparato genitourinario.

DESARROLLO DEL APARATO GENITOURINARIO

En el desarrollo embrionario de la mujer, los genitales externos, las gónadas y los conductos de Müller provienen de primordios diferentes y se hallan en estrecha relación con el aparato urinario y la porción caudal del intestino del embrión (intestino posterior). Al parecer, la embriogénesis anormal en estos casos es multifactorial y produce anomalías esporádicas. El desarrollo normal del aparato genitourinario se resume en la figura 3-1 y se expone en el capítulo 7 (pág. 144).

FIGURA 3-1.

Desarrollo embrionario del aparato genitourinario de la mujer (A-F). (Tomada con autorización de Bradshaw, 2012.)

Etapas embrionarias del aparato genitourinario

Entre la tercera y la quinta semanas de la gestación, una elevación del mesodermo intermedio en cada lado del feto (pliegue urogenital) comienza su desarrollo para formar el aparato urogenital. Éste se divide en los pliegues gonadales o genitales que se transforman en el ovario, y en el cordón nefrógeno que se describe más adelante. Los conductos de Müller se transforman en las trompas de Falopio, el útero y la mitad superior de la vagina y proceden del epitelio celómico que recubre al cordón nefrógeno. El origen separado de gónadas y conductos de Müller explica el hecho de que las mujeres con alteraciones en estos conductos presentan de manera característica ovarios con función normal y son mujeres fenotípicas.

El aparato urinario se desarrolla a partir del mesonefros o los conductos de Wolff situados en el interior de cada cordón nefrógeno y conectan el riñón mesonéfrico con la cloaca (fig. 3-1A). Es importante recordar que la evolución del aparato renal muestra en forma seriada las etapas pronéfrica y mesonéfrica hasta llegar al sistema metanéfrico permanente. Entre la cuarta y la quinta semanas, cada conducto mesonéfrico da origen a una yema ureteral, que al crecer en sentido ascendente o superior lo hace hacia su mesonefros respectivo (fig. 3-1B). Al elongarse, cada yema induce la diferenciación del metanefros que al final se convierte en el riñón definitivo (fig. 3-1C). Cada mesonefros experimenta degeneración cerca del final del primer trimestre y, sin testosterona, también hay regresión de los conductos mesonéfricos.

La cloaca comienza su desarrollo en la forma de un orificio común en el que convergen los aparatos urinario, genital y alimentario del embrión. En la séptima semana queda dividido por el tabique urorrectal, para dar origen al recto ...

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