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INTRODUCCIÓN

Las intervenciones creadas en los últimos 30 años han modificado en grado impresionante el curso de algunas anomalías y entidades fetales particulares. En este capítulo se revisan los trastornos del feto en los que es posible instituir tratamiento por medio de farmacoterapia o métodos quirúrgicos en la madre. El tratamiento de la anemia y la trombocitopenia fetales se revisa en el capítulo 15 y el de algunas infecciones del feto en los capítulos 64 y 65.

TRATAMIENTO MÉDICO

La farmacoterapia fetal, administrada a través de la madre y mediante transporte transplacentario, puede utilizarse para tratar diversas entidades graves. Dos ejemplos descritos con precisión son el tratamiento de la taquiarritmia fetal con fármacos como la digoxina y la corticoterapia para impedir la virilización de fetos del género femenino que sufren hiperplasia suprarrenal congénita. En fecha reciente se ha empleado un ciclo de corticoterapia (el mismo usado para inducir la maduración del pulmón fetal antes del parto de pretérmino) para estabilizar el crecimiento de grandes masas pulmonares del feto y evitar intervenciones quirúrgicas en él.

Arritmias

Los trastornos del ritmo cardiaco fetal se pueden dividir, de forma amplia, en taquiarritmias, es decir, frecuencia cardiaca >180 latidos por minuto (lpm); bradiarritmias, si la frecuencia cardiaca es <110 lpm; y ectopia, o contracciones auriculares típicamente prematuras. Es importante realizar la ecografía en modo M (pág. 322) para determinar la frecuencia auricular y ventricular y establecer las relaciones entre los latidos de una cavidad y los de la otra y diagnosticar por tanto el tipo de alteración del ritmo (arritmia).

Contracciones auriculares prematuras

Ésta es sin duda la arritmia más frecuente. Las contracciones auriculares prematuras se identifican en 1 a 2% de las gestaciones y las más de las veces constituyen un hallazgo benigno (Hahurij, 2011; Strasburger, 2010). Representan inmadurez del sistema de conducción del corazón y por lo regular experimentan resolución a medida que evoluciona la gestación o en el periodo neonatal. A pesar de que pueden conducirse, más a menudo se bloquean; en el Doppler manual o el fetoscopio se perciben como un latido “omitido”. Las contracciones auriculares prematuras no se relacionan con trastornos estructurales cardiacos graves, pero algunas veces se presentan con un aneurisma del tabique interauricular. Como se muestra en la figura 10-24, la valoración en modo M revela que el latido “omitido” es una pausa compensadora después de la contracción auricular prematura. Ésta puede aparecer con frecuencia cada tercer latido y se denomina bigeminismo auricular bloqueado. Esto produce una frecuencia ventricular fetal tan baja como 60 a 80 lpm. A diferencia de otras causas de bradicardia, este trastorno posee un pronóstico benigno y no necesita tratamiento (Strasburger, 2010).

Alrededor de 2% de los fetos con contracciones auriculares prematuras desarrolla con posterioridad taquicardia supraventricular (SVT, supraventricular tachycardia) y exige tratamiento urgente para prevenir la aparición de hidropesía fetal (Copel, 2000; Srinivasan, 2008). Ante la importancia de identificar la taquicardia, el feto con contracciones auriculares prematuras se vigila en forma seriada con mediciones de la frecuencia cardiaca cada una a dos semanas hasta la resolución de la ectopia.

Taquiarritmias

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