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INTRODUCCIÓN

Después de la fecundación y el tránsito por las trompas de Falopio, lo normal es que el blastocisto se implante en el recubrimiento endometrial de la cavidad uterina. La implantación en cualquier otro sitio se considera ectópica y representa el 1 a 2% de todos los embarazos en el primer trimestre en Estados Unidos. Esta pequeña proporción causa una cifra desproporcionada del 6% de todas las muertes relacionadas con el embarazo (Berg, 2010; Stulberg, 2013). Además, la probabilidad de un embarazo exitoso subsiguiente se reduce después de un embarazo ectópico. Por fortuna, las pruebas para gonadotropina coriónica humana β (β-hCG) en orina y suero, y la ecografía transvaginal hicieron posible el diagnóstico inmediato. Como resultado, mejoraron las tasas de supervivencia y la conservación de la capacidad reproductiva.

EMBARAZO TUBÁRICO

Clasificación

Casi 95% de los embarazos ectópicos se implanta en los diversos segmentos de la trompa de Falopio y dan lugar a embarazos fimbriales, ampollares, ístmicos o intersticiales (fig. 19-1). Como se muestra, la ampolla es el sitio más frecuente, seguido del istmo. El 5% restante de los embarazos ectópicos no tubáricos se implantan en el ovario, cavidad peritoneal, cuello uterino o sobre la cicatriz de una cesárea previa. En ocasiones, un embarazo múltiple incluye un producto de la concepción con implantación uterina normal y uno con implantación ectópica. La incidencia natural de estos embarazos heterotópicos se aproxima a uno de cada 30 000 embarazos. Sin embargo, debido a las técnicas de reproducción asistida (ART, assisted reproductive technologies), su incidencia ha aumentado a 1 en 7 000 en total, y después de inducir la ovulación puede ser de hasta 0.5 a 1% (Mukul, 2007). Se ha informado de embarazos gemelares tubáricos con ambos embriones en la misma trompa o uno en cada trompa, pero son poco frecuentes (Eze, 2012; Svirsky, 2010).

FIGURA 19-1.

Sitios de implantación de 1 800 embarazos ectópicos de un estudio poblacional de 10 años. (Datos de Callen, 2000; Bouyer, 2003.)

Sin importar la localización, las mujeres D-negativas con embarazo ectópico que no están sensibilizadas al antígeno D deben recibir inmunoglobulina G (IgG, immunoglobulin G) anti-D (American College of Obstetricians and Gynecologists, 2013). En los embarazos de primer trimestre es adecuada una dosis de 50 o 300 μg, mientras que la dosis corriente de 300 μg se usa para los embarazos más avanzados.

Riesgos

En muchos casos de embarazo ectópico tubárico existen algunas anormalidades anatómicas subyacentes en la trompa de Falopio. Las cirugías por un embarazo tubárico previo, para restauración de la fecundidad o para esterilización confieren el riesgo más alto de implantación tubárica. Después de un embarazo ectópico previo, la probabilidad de recidiva se aproxima al 10% (Ankum, 1996; Skjeldestad, 1998). Otro factor de riesgo frecuente ...

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