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DISTOCIA

Hay varias anomalías del trabajo de parto que interfieren con el avance ordenado del parto espontáneo. Por lo general, a éstas se les llama distocias. El término distocia significa de forma literal trabajo de parto difícil y se caracteriza por un avance lento anormal del trabajo de parto. Se origina de cuatro alteraciones aisladas o combinadas. En primer lugar, algunas veces las fuerzas de expulsión son anormales. Por ejemplo, las contracciones uterinas pueden carecer de suficiente intensidad o coordinación como para borrar y dilatar el cuello uterino (disfunción uterina); o bien los esfuerzos de los músculos voluntarios maternos se encuentran alterados durante la segunda fase del trabajo de parto. En segundo lugar, puede haber anomalías fetales de la presentación, la posición o el desarrollo que disminuyen la velocidad del trabajo de parto. También las anomalías de la pelvis ósea materna crean una pelvis estrecha. Por último, se pueden formar alteraciones de los tejidos blandos del aparato reproductor que obstaculizan el descenso fetal. De manera más sencilla, estas anomalías se pueden clasificar desde el punto de vista mecánico en tres categorías que comprenden anomalías de la fuerza (contractilidad uterina y esfuerzo expulsivo materno); del producto (feto) y del conducto (pelvis). En el cuadro 23-1, se enumeran los datos clínicos más frecuentes en las mujeres con estas anomalías del trabajo de parto.

CUADRO 23-1.

Datos clínicos que ocurren con frecuencia en mujeres con trabajo de parto ineficaz

Características de la distocia

Las anomalías que se muestran en el cuadro 23-1 a menudo actúan en concierto para producir un trabajo de parto disfuncional. Hoy día se utilizan con frecuencia ciertas expresiones, como desproporción cefalopélvica y falta de avance para describir al trabajo de parto que es poco eficaz. De éstas, el término desproporción cefalopélvica se empezó a utilizar antes del siglo XX para describir un trabajo de parto obstruido como resultado del desequilibrio entre el tamaño de la cabeza fetal y la pelvis materna. Sin embargo, este término se originó en una época en la que la indicación principal para realizar una cesárea era estrechez pélvica manifiesta por raquitismo (Olah, 1994). En el presente, esta desproporción absoluta es poco frecuente y la mayor parte de los casos se genera de una posición anómala de la cabeza fetal dentro de la pelvis (asinclitismo) o por presencia de contracciones uterinas poco eficaces. La verdadera desproporción es un diagnóstico poco convincente, puesto que 66% o más de las mujeres sometidas a cesárea por esta ...

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