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INTRODUCCIÓN

La inducción es la estimulación de las contracciones antes del inicio espontáneo del trabajo de parto, con o sin rotura de membranas. Cuando el cuello uterino está cerrado y sin borramiento, la inducción del trabajo de parto a menudo comienza con la maduración cervical, un proceso que por lo general emplea prostaglandinas para reblandecer y abrir el cuello uterino.

El aumento se refiere a la intensificación de las contracciones espontáneas que se consideran inadecuadas por falta de dilatación cervical y descenso fetal. En Estados Unidos, la incidencia de inducción del trabajo de parto aumentó más del doble, de 9.5% en 1991 a 23.2% en 2011 (Martin, 2013). La incidencia es variable de una institución a otra. En el Parkland Hospital cerca del 35% de los trabajos de parto se inducen o aumentan. En comparación, en el University of Alabama at Birmingham Hospital, el trabajo de parto se induce en cerca del 20% de las mujeres, y 35% más reciben oxitocina para aumentar las contracciones, un total de 55%. Este capítulo incluye una revisión de las indicaciones para inducir y aumentar el trabajo de parto, y una descripción de las diversas técnicas para la maduración cervical previa a la inducción.

INDUCCIÓN DEL TRABAJO DE PARTO

Indicaciones

La inducción está indicada cuando los beneficios para la madre o el feto rebasan los de la continuación del embarazo. Las indicaciones más frecuentes incluyen rotura de membranas sin trabajo de parto, hipertensión gestacional, oligohidramnios, estado fetal no tranquilizador, embarazo de postérmino y varios trastornos médicos maternos, como hipertensión crónica y diabetes (American College of Obstetricians and Gynecologists, 2013b).

Contraindicaciones

Los métodos para inducir o aumentar el trabajo de parto están contraindicados por la mayoría de los trastornos que impiden el trabajo de parto o el parto espontáneo. Las pocas contraindicaciones maternas se relacionan con el tipo de incisión uterina previa, la anatomía pélvica estrecha o deforme, la implantación anormal de la placenta y trastornos infrecuentes como infección activa con herpes genital o cáncer cervicouterino. Los factores fetales incluyen macrosomía notable, hidrocefalia grave, presentación anómala y estado no tranquilizador del feto.

Técnicas

La oxitocina se ha usado por décadas para inducir o aumentar el trabajo de parto. Otros métodos efectivos incluyen prostaglandinas, como misoprostol y dinoprostona, y métodos mecánicos que incluyen separación de membranas, rotura artificial de las membranas, infusión salina extraamniótica, globos transcervicales y dilatadores cervicales higroscópicos. Es importante que, como se recomienda en las Guidelines for Perinatal Care, cada departamento de obstetricia tenga sus propios protocolos escritos que describan la aplicación de estos métodos para inducir y aumentar el trabajo de parto (American Academy of Pediatrics y American College of Obstetricians and Gynecologists, 2012).

Riesgos

Las complicaciones maternas relacionadas con la inducción del ...

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