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INTRODUCCIÓN

Los partos quirúrgicos (asistidos) son partos vaginales que se llevan a cabo con ayuda de una ventosa o un fórceps. Una vez que cualquiera de éstos se coloca en la cabeza fetal, la tracción hacia afuera genera fuerzas que se suman a los pujidos maternos para expulsar el feto por vía vaginal. La función más importantes de ambos dispositivos es la tracción. Sin embargo, los fórceps también se utilizan para rotación, principalmente de las posiciones occipito-transversa y posterior.

La frecuencia exacta del parto vaginal quirúrgico en Estados Unidos se desconoce. Según los datos de las actas de nacimiento del National Vital Statistics Report, el parto asistido se utilizó en 3.6% de los nacimientos en Estados Unidos en el año 2010. Según Yeomans (2010), la proporción entre partos con ventosas o fórceps es de 4 a 1. En la figura 29-1 se muestra el descenso en la frecuencia de este tipo de parto desde 1990. En general, los partos vaginales quirúrgicos son exitosos. En Estados Unidos en el año 2006, sólo 0.4% de los casos con fórceps y 0.8% de aquellos con ventosas fallaron en los partos vaginales (Osterman, 2009).

INDICACIONES

Siempre y cuando sea posible desde el punto de vista técnico, la interrupción de la segunda fase del trabajo de parto por medio de un parto vaginal quirúrgico está indicada en cualquier situación que ponga en peligro a la madre o al feto y que ayude a nacer por parto. Algunas indicaciones fetales para el parto vaginal quirúrgico son la frecuencia cardiaca fetal preocupante y la separación prematura de placenta. Antiguamente se creía que el parto con fórceps protegía la cabeza frágil del recién nacido de pretérmino. Sin embargo, en los estudios posteriores no se han encontrado diferencias significativas en los resultados de los neonatos con peso de 500 a 1 500 gramos que nacieron por parto espontáneo o con fórceps (Fairweather, 1981; Schwartz, 1983).

Algunas indicaciones maternas son cardiopatías, lesión o daño pulmonar, infección durante el parto y ciertos trastornos neurológicos. Las más frecuentes son el agotamiento y la prolongación de la segunda fase del trabajo de parto. Para las nulíparas, esta última se define como el trabajo de parto de más de tres horas de duración con analgesia regional o más de dos horas sin ésta (American College of Obstetrics and Gynecologists, 2012). En las mujeres que ya han parido, se define como el trabajo de parto de más de dos horas de duración con analgesia regional y más de una hora de duración sin ésta.

El parto vaginal quirúrgico se utiliza en presentaciones bajas o cuando se encuentran en el estrecho inferior. El fórceps o la ventosa no se deben aplicar en forma electiva hasta satisfacer los criterios para un parto vaginal. En estas circunstancias, el parto vaginal quirúrgico es un procedimiento sencillo y seguro, si bien con cierto riesgo ...

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