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INTRODUCCIÓN

Nunca se debe reprochar a una mujer por el hecho de estar embarazada. Las embarazadas son susceptibles a todos los trastornos médicos y quirúrgicos que pueden afectar a las mujeres en edad reproductiva. Algunos de ésos, en particular los crónicos, casi siempre preceden al embarazo. No obstante, igual que otros, pueden producir una complicación aguda en un embarazo por lo demás normal. Es difícil cuantificar con exactitud los trastornos no obstétricos que complican el embarazo, pero pueden hacerse algunas estimaciones. Por ejemplo, en una población con atención médica la tasa para hospitalización prenatal total fue de 10.1 por 100 nacimientos (Gazmararian, 2002). De estos casos, cerca de un tercio se debió a trastornos no obstétricos que incluyeron enfermedades renales, pulmonares e infecciosas. En otro estudio de la 2002 Nationwide Inpatient Sample, la tasa de hospitalización por lesión fue de 4.1 mujeres por 1 000 nacimientos (Kuo, 2007). Casi una de cada 635 mujeres embarazadas se someterá a un procedimiento quirúrgico no obstétrico (Corneille, 2010; Kizer, 2011).

Muchos de estos trastornos no obstétricos están dentro del ámbito de competencia del obstetra. Sin embargo, algunos ameritan una consulta y otros más requieren un equipo multidisciplinario de profesionales médicos. En estos últimos pueden incluirse especialistas en medicina fetomaterna, internistas y subespecialistas médicos, cirujanos, anestesiólogos y especialistas en muchas otras disciplinas (American College of Obstetricians and Gynecologists, 2013). En estas últimas situaciones, los obstetras deben tener un conocimiento funcional de una amplia variedad de trastornos médicos frecuentes en las mujeres en edad reproductiva. Al mismo tiempo, los médicos no obstetras que participan en la atención de estas mujeres y sus fetos deben estar familiarizados con los cambios fisiológicos inducidos por el embarazo y las consideraciones especiales para el feto. Muchas de estas alteraciones del embarazo normal tienen efectos clínicos relevantes en varias enfermedades e inducen cambios al parecer aberrantes en los valores sistemáticos de laboratorio.

Es evidente que nunca se debe reprochar a una mujer por el hecho de estar embarazada. Para garantizar esto, deben resolverse varias interrogantes:

  • ¿Qué plan terapéutico se recomendaría si la mujer no estuviera embarazada?

  • Si el tratamiento propuesto es distinto porque la mujer está embarazada, ¿puede justificarse esto?

  • ¿Cuáles son los riesgos y beneficios para la madre y su feto? ¿Están en conflicto los de una y el otro?

  • ¿Puede diseñarse un plan terapéutico individualizado que equilibre los beneficios y los riesgos de cualquier alteración?

Esta estrategia debe permitir la atención individualizada de las mujeres con la mayoría de los trastornos médicos y quirúrgicos que complican el embarazo. Además, puede ser muy útil para que los médicos no obstetras la consideren.

FISIOLOGÍA MATERNA Y VALORES DE LABORATORIO

El embarazo induce cambios fisiológicos en casi todos los órganos, aparatos y sistemas. ...

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