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INTRODUCCIÓN

Con frecuencia se encuentran nefropatías y uropatías durante el embarazo; algunas de éstas lo preceden, por ejemplo, la nefrolitiasis. En otros casos, los cambios provocados por el embarazo predisponen a la aparición o el agravamiento de una uropatía (como el notable incremento del riesgo de padecer pielonefritis). Por último, a veces se trata de una anomalía renal exclusiva del embarazo, como la preeclampsia. Sin embargo, con una atención prenatal adecuada, la mayoría de las mujeres con estos trastornos carecerá de secuelas a largo plazo.

CAMBIOS DEL APARATO URINARIO CAUSADOS POR EL EMBARAZO

En el capítulo 4 (pág. 63), se describen los cambios de la estructura y la función del aparato urinario que acompañan al embarazo normal. Los riñones crecen, como se muestra en la figura 53-1, y a veces la dilatación de los cálices renales y uréteres son notables. La dilatación empieza antes de la semana 14 quizá por la relajación de la capa muscular generada por la progesterona. Hacia la mitad del embarazo, la dilatación se acentúa más a causa de la compresión de los uréteres, en especial del lado derecho (Faúndes, 1998). Durante la gestación, también existe cierto reflujo vesicoureteral. Una consecuencia importante de estos cambios fisiológicos es el mayor riesgo de padecer infecciones de vías urinarias altas y, a veces, la interpretación errónea de los estudios que se realizan para valorar una obstrucción.

FIGURA 53-1.

Percentiles 50, 75 y 90 para los diámetros de los cálculos renales maternos en la ecografía de 1 395 embarazadas de 4 a 42 semanas (Reimpresa de Faúndes, 1998).

Poco después de la concepción, aparecen datos de hipertrofia renal funcional. Los glomérulos crecen, pero su número no aumenta (Strevens, 2003). La vasodilatación intrarrenal provocada por el embarazo (la resistencia tanto aferente como deferente disminuye) origina mayor circulación renal efectiva y un aumento de la filtración glomerular (Helal, 2012; Hussein, 2014). Hacia la semana 12, la filtración glomerular ya se ha incrementado casi 20% por arriba del valor previo al embarazo (Hladunewich, 2004). Por último, la circulación plasmática y la filtración glomerular aumentan 40 y 65%, respectivamente. Por tanto, la concentración sérica de creatinina y urea disminuyen en el curso del embarazo y las cifras que son normales en ausencia de éste tal vez se encuentren alteradas para la gestación (Apéndice, pág. 1289). Otras anomalías abarcan aquellas que se relacionan con la conservación de la homeostasis acidobásica normal, la osmorregulación y la retención de líquidos y electrólitos.

Valoración de la función renal durante el embarazo

El examen general de orina permanece prácticamente igual durante el embarazo, con excepción de glucosuria ocasional. Si bien la excreción de proteínas de modo normal aumenta, rara vez alcanza una concentración tal que sea posible detectar por medio de los métodos habituales. Como se describió ...

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