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INTRODUCCIÓN

Las embarazadas pueden padecer las anomalías hematológicas que sufre cualquier mujer de edad reproductiva. Éstas comprenden ciertas enfermedades crónicas, entre ellas anemias hereditarias, trombocitopenia inmunitaria y cánceres como leucemia y linfoma. Otras afecciones surgen durante el embarazo por las demandas que impone este estado. Dos casos son las anemias ferropénica y megaloblástica. Otras veces, el embarazo revela algún padecimiento hematológico subyacente, como una anemia hemolítica compensada por una hemoglobinopatía o un defecto de la membrana eritrocítica. Por último, cualquier enfermedad hematológica se puede manifestar de modo inicial durante el embarazo. Es importante señalar que el embarazo induce una serie de cambios fisiológicos que confunden a menudo el diagnóstico de estas alteraciones hematológicas y la valoración de su tratamiento. En el capítulo 4 (pág. 55) se describen con detalle diversos cambios hematológicos inducidos por el embarazo.

ANEMIAS

En la mujer sana sin embarazo se han realizado valoraciones hematológicas extensas. Durante el embarazo, la concentración de muchos elementos celulares son normales y éstos se incluyen en el Apéndice (pág. 1287). Los Centers for Disease Control and Prevention (CDC) (1998) definen la anemia en la embarazada que recibe hierro complementario mediante un umbral del percentil 5°: 11 g/100 ml durante el primer y tercer trimestres y 10.5 g/100 ml durante el segundo (fig. 56-1). En un estudio en curso de 278 mujeres se valora en la actualidad la precisión del eritrograma y la concentración de ferritina sérica para el diagnóstico de anemia y el pronóstico de la respuesta al hierro oral (Bresani, 2013).

FIGURA 56-1.

Concentración media de hemoglobina (línea negra) y percentiles 5° y 95° (líneas azules) para embarazadas sanas que toman hierro complementario. (Datos tomados de los Centers for Disease Control and Prevention, 1989.)

El descenso moderado observado de la concentración de hemoglobina durante el embarazo es secundario a una expansión relativamente mayor del volumen plasmático frente al incremento del volumen eritrocítico (cap. 4, pág. 55). La desproporción entre los ritmos con los que se agregan plasma y eritrocitos a la circulación materna es mayor durante el segundo trimestre. En el tercero, la expansión de plasma cesa casi en su totalidad y la masa de hemoglobina sigue en aumento.

Consideraciones generales

Las causas de anemia en el embarazo y su frecuencia dependen de factores múltiples, como geografía, etnia, nutrición, concentración previa de hierro y hierro complementario prenatal. Otros factores son los socioeconómicos: la anemia es más frecuente entre las mujeres indigentes (American College of Obstetricians and Gynecologists, 2013a). Cerca de 25% de casi 48 000 embarazadas israelitas tenía una hemoglobina <10 g/100 ml (Kessous, 2013). Ren et al. (2007) observaron que 22% de 88 149 mujeres chinas padecía anemia en el primer trimestre. De 1 000 mujeres indias, 50% se encontraba anémica en algún momento y 40% permaneció anémica durante el embarazo (Kumar, 2013). La importancia del hierro complementario prenatal lo ilustra el estudio de Taylor et al. (1982), quienes publicaron que la concentración de hemoglobina al término era en promedio de 12.7 g/100 ml entre las mujeres que recibieron hierro complementario, respecto de 11.2 g/100 ml en las que no lo hicieron. Bodnar et al. (2001) estudiaron a un grupo de 59 248 embarazadas y encontraron una prevalencia de anemia puerperal de 27% que se correlacionó con anemia prenatal y hemorragia en el momento del parto.

En el cuadro 56-1 se enumeran las causas de las anemias más comunes durante el embarazo. Para valorar los efectos de la anemia sobre el resultado ...

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