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INTRODUCCIÓN

Es común encontrar neoplasias en las mujeres embarazadas. Aunque la mayoría es benigna, si una tumoración maligna complica el embarazo los esquemas terapéuticos habituales son problemáticos. Los leiomiomas uterinos y los quistes ováricos son las neoplasias benignas identificadas más a menudo durante el embarazo. La incidencia aproximada de los tumores malignos es de 1 en 1 000 embarazos (Brewer, 2011). Una tercera parte se diagnostica durante el embarazo y el resto en los 12 meses siguientes al parto. Algunos de los cánceres más frecuentes en las embarazadas se muestran en la figura 63-1. De éstos, los tres más comunes son el mamario (1 por 5 000 embarazos), tiroideo (1 por 7 000) y cervicouterino (1 por 8 500) (Smith, 2003). Estos tumores, junto con el linfoma y el melanoma, representan el 65% de los casos de cáncer en la gestación (Eibye, 2013).

FIGURA 63-1.

Proporción de neoplasias malignas durante el embarazo y en los 12 meses siguientes al parto en 4.85 millones de mujeres del California Cancer Registry. GI, gastrointestinal. (Datos tomados de Smith, 2003.)

PRINCIPIOS TERAPÉUTICOS ONCOLÓGICOS RELACIONADOS CON EL EMBARAZO

El tratamiento de la paciente embarazada con cáncer implica problemas singulares derivados de las preocupaciones fetales. Las consideraciones incluyen el tipo y etapa de la tumoración y el deseo de continuar el embarazo, con los riesgos inherentes vinculados con la modificación o el retraso del tratamiento.

Cirugía

Los procedimientos quirúrgicos indicados para el cáncer incluyen los de intención diagnóstica, de estadificación y los terapéuticos. Por fortuna, la madre y el feto toleran bien la mayor parte de los procedimientos que no interfieren con el aparato reproductor (cap. 46, pág. 927). Aunque hasta ahora muchas intervenciones se han pospuesto hasta después de las semanas 12 a 14 de la gestación para reducir al mínimo el riesgo de aborto, es probable que esto no sea necesario. Los autores sostienen que la operación debe practicarse sin considerar la edad gestacional, si se halla en peligro el bienestar materno.

Tanto el embarazo como las neoplasias malignas son factores de riesgo para la tromboembolia venosa. No existen lineamientos específicos para la profilaxia antitrombótica en las embarazadas sometidas a procedimientos quirúrgicos por cáncer. Por lo tanto, según sea la complejidad del procedimiento planificado, parece razonable instituir profilaxia mecánica o medias neumáticas, heparina de bajo peso molecular o ambas medidas (cap. 52, pág. 1044). El American College of Chest Physicians ha publicado lineamientos generales para la práctica basados en evidencia (Guyatt, 2012).

Imágenes diagnósticas

La ecografía es la herramienta imagenológica preferida durante el embarazo, si es suficiente. Además, según el American College of Obstetricians and Gynecologists (2009), la mayoría de los procedimientos radiográficos diagnósticos supone una exposición muy baja a los ...

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