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PRINCIPIOS GENERALES

La anatomía del sistema musculoesquelético pediátrico es singular y refleja el crecimiento activo y desarrollo que ocurre durante la infancia. La clasificación de las fracturas, método terapéutico, tipos de complicaciones tienen relación directa con esta anatomía singular. Quizá la forma más útil para dividir las lesiones musculoesqueléticas pediátricas es en aquellas que ocurren antes y después del cierre de las placas de crecimiento. En términos generales, ambos patrones de lesión y métodos de tratamiento en niños en quienes ya ocurrió el cierre de la placa de crecimiento es similar al de los adultos. Por tanto, el principal objetivo de este capítulo se dirige a las lesiones que ocurren en niños prepúberes. Además, también se revisan las enfermedades específicas de los niños que causan síntomas musculoesqueléticos no traumáticos.

Los huesos largos de los niños consisten en áreas anatómicas aisladas. La placa de crecimiento es un área cartilaginosa de crecimiento que puede observarse en un extremo (p. ej., las falanges) o en ambos extremos (p. ej., tibia y fémur) de un hueso largo. El área del hueso entre el cartílago de crecimiento y la articulación adyacente se denomina epífisis. Una apófisis es un tipo de placa de crecimiento que se observa en el extremo de un hueso donde no hay huesos en el otro extremo (p. ej., el calcáneo) y a menudo sirve como punto para la inserción de músculos o ligamentos. La porción media de un hueso largo se denomina diáfisis. La metáfisis de un hueso largo es la región entre la diáfisis y la placa de crecimiento (fig. 133-1; véase cap. 264, Valoración inicial y tratamiento de traumatismos del aparato locomotor.)

FIGURA 133-1.

Anatomía de un hueso largo de un niño, ilustrada en la anatomía del fémur. Ocurre crecimiento longitudinal al nivel de las regiones fisarias (discos de crecimiento) que se ubican en ambos extremos. Las prominencias óseas que actúan como sitios de inserción muscular o ligamentaria se conocen como apófisis (p. ej., apófisis trocantéricas mayor y menor).

A diferencia de los huesos largos de los adultos, los huesos largos de los niños son menos densos y más porosos; responden a las fuerzas mecánicas con arqueo y pandeo más que con fracturas de un lado al otro. El periostio de la diáfisis y la metáfisis es grueso en los niños y es continuo desde la metáfisis hasta la epífisis, rodeando y protegiendo el disco de crecimiento, que es más débil desde el punto de vista mecánico. La debilidad de este disco, en parte se relaciona con la reducción en la tensión de oxígeno que se encuentra en la zona hipertrófica de dicho disco de crecimiento. Esta zona hipertrófica es la ubicación frecuente de las fracturas en el disco de crecimiento y también es sensible a alteraciones en el riego sanguíneo; las lesiones del disco ...

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