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ANATOMÍA

El pie se divide en tres secciones: el retropié, el mesopié y el antepié. La articulación de Chopart separa el retropié del mesopié; la de Lisfranc divide el mesopié del antepié. Los huesos no constituyen los únicos componentes del pie, pero son objeto de los comentarios que se expondrán. El retropié está compuesto del astrágalo y el calcáneo. El mesopié comprende las cuñas interna, media y externa; el escafoides y el cuboides. El antepié incluye los metatarsianos y las falanges proximales, medias y distales (fig. 274-1). En los múltiples movimientos que realiza el pie como son eversión, inversión, aducción y abducción participan ligamentos y músculos, además de los huesos. La estructura del pie es el elemento básico de muchos de los movimientos dinámicos que sobre los pies realiza el resto del cuerpo.

FIGURA 274-1.

A. Esquema de la anatomía normal de los huesos del pie. B. Radiografía del pie en alineación ósea normal. (B. Con autorización de Robert DeMayo, MD.)

En lo que se refiere a vasos y nervios del pie, la arteria poplítea se divide en algunas ramas que son la tibial anterior, que con su rama pedia o dorsal del pie, se distribuye en la cara dorsal del pie; las arterias tibial posterior y peronea se distribuyen en la planta (fig. 274-2).

FIGURA 274-2.

A. Arterias del dorso del pie. B. Vasos y nervios de la planta. A., arteria; Aa., arterias; N., nervio; Nn., nervios; Superf., superficial. (Reproducida con autorización de Pansky B: Review of Gross Anatomy, 6th ed. New York, McGraw-Hill, 1995.)

Los nervios safeno tibial (o externo), tibial anterior y plantar externo se distribuyen en el pie y se encargan de las funciones motora y sensitiva, y provienen de ramas de los nervios ciático y crural.

MANIFESTACIONES CLÍNICAS

ANAMNESIS

Durante la exploración debe investigarse la dirección con que se aplicó la fuerza, para conocer las zonas del pie que estuvieron sometidas a grandes tensiones. También se obtendrá información clave que incluya la capacidad de soportar peso (bipediación) después de la lesión, lesiones previas u operaciones hechas en la zona, y otras lesiones acompañantes. Para fracturarse los huesos del pie se necesita de una gran fuerza y, por ello, en ocasiones coexisten otras lesiones, incluidas la del tarso o el dorso. El dolor generado desde el pie a veces desorienta y aleja de una lesión más grave, situación que siempre debe tenerse presente.

EXPLORACIÓN FÍSICA

La exploración del pie no comienza necesariamente con dicho órgano, sino que abarca toda la extremidad pélvica del lado afectado. Se debe revisar la cadera, la rodilla y el tarso en busca de ...

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