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Acné

Acné vulgar, acné polimorfo o acné juvenil, son sinónimos con los que se conoce a la enfermedad de la piel más frecuente en la adolescencia, son los clásicos barros y espinillas de la juventud. La palabra “acné” viene del griego akmee, que significa “punta”, lo que de seguro alude a los innumerables levantamientos que son característicos de esta enfermedad.

El acné es un estado obstructivo y más tarde inflamatorio de cierto tipo de folículos pilosebáceos frecuentes en la cara y tórax y que afecta sólo al ser humano en la etapa de su vida en que tiene mayor importancia el aspecto estético (figura 14-1).

Figura 14-1

Morfología del acné: clínica e histológica.

Es uno de los padecimientos más frecuentes, prácticamente se puede decir que afecta en algún modo a todos los seres humanos que alguna vez entre sus 12 y 20 años han tenido alguna lesión de acné, pero que no ha motivado la consulta.

Las estadísticas varían en cuanto a su frecuencia. En la adolescencia las cifras llegan a 20 y 25% en México, en Estados Unidos es mayor. Afecta ligeramente más al varón que a la mujer e inicia poco después de los 10 años en la mujer y a los 12 en el hombre. La mayor incidencia de casos se sitúa en la segunda década de la vida y disminuye con rapidez en la tercera. No hay una fecha límite para su desaparición; en general, es alrededor de los 20 años, pero en ocasiones se prolonga a los 22 o 23, y es raro después de los 25.

Cuadro clínico

El caso habitual es el de un joven, hombre o mujer, que llega a la consulta acompañado de una preocupada madre que exagera la importancia del padecimiento. El joven o la joven muestran lesiones evidentes en la frente, mejillas, mentón, regiones submaxilares y en el tronco por ambas caras (en ocasiones predomina esta topografía) (figura 14-2), rara vez hay lesiones en hombros y en nalgas.

El cuadro es muy polilesional: sobre una piel de aspecto grasoso se pueden distinguir las conocidas espinillas (comedones abiertos), pápulas de 1 o 2 mm, pústulas y abscesos de diverso tamaño, algunas cicatrices completan el cuadro, todo mezclado en forma abigarrada. Algunas lesiones parece que se inician, otras ya van terminando su desarrollo.

El paciente señala una evolución crónica y por brotes, con mejoría espontánea o atribuida a tal o cual tratamiento y empeoramientos también señalados de manera errónea a la ingestión de algún alimento o a alguna emoción. Las molestias son vagas y variables: dolor en algunos abscesos ...

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