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Definición

Dermatosis benigna de origen desconocido, caracterizada por nódulos pequeños con disposición anular, que forman lesiones únicas o múltiples; el estudio histológico muestra un granuloma en empalizada y alteraciones necrobióticas;* es de evolución crónica y puede curar solo.

Datos epidemiológicos

La distribución es universal; representa 0.034% de la consulta dermatológica. Es más común en mujeres (3:1); predomina durante el primer decenio de la vida y después del quinto; las formas generalizadas se presentan en 15%, son más frecuentes durante el sexto y séptimo decenios de la vida, y 30 a 40% se relaciona con diabetes mellitus tipo 2.

Etiopatogenia

Se han propuesto tuberculosis, alteraciones reumáticas o vasculares, virus, picaduras de insectos, mesoterapia, infección por Borrelia y factores genéticos, pero ninguno se ha confirmado con certeza. En la aparición del granuloma anular interviene un proceso de degeneración y muerte del tejido conjuntivo que podría deberse a vasculitis mediada por factores inmunitarios, o presencia de un factor de inhibición de los macrófagos en el suero, además de hipersensibilidad mediada por linfocitos, disfunción de monocitos, o podría considerarse un fenómeno primario inducido por traumatismos (tatuajes, vacunas), fármacos (talidomida, topiramato, alopurinol) u otros factores.

La forma generalizada se relaciona con el antígeno HLA-Bw35, y su vínculo con diabetes no es concluyente. El fenómeno que domina en la patogenia del granuloma anular diseminado parece ser una respuesta mediada por células; se ha demostrado la presencia de linfocinas séricas que inhiben la migración de macrófagos in vitro. También se ha observado activación de macrófagos dérmicos, a causa de incremento de la actividad lisosomal, que libera colagenasa y elastasa, las cuales podrían intervenir en el fenómeno necrobiótico. La resolución ante traumatismo o biopsia ha sido atribuida a la formación de tejido de granulación, remodelación de la matriz extracelular y neovascularización, que tornarían menos activos a los fibroblastos y macrófagos, y regresarían las proteínas de matriz extracelular a cifras normales.

Clasificación

I. Formas típicas: clásica, diseminada y limitada a la cara.

II. Formas atípicas: eritematosa, nodular subcutánea, per-forante, papular diseminada o umbilicada, lineal o segmentaria e intersticial.

Cuadro clínico

Las lesiones elementales son nódulos semiesféricos que varían en tamaño desde el de una cabeza de alfiler hasta el de un chícharo o guisante; se agrupan en placas que tienden a aplanarse en el centro; las lesiones persisten en la periferia. Son de color rosado, blanco-amarillento o del color de la piel normal; por lo general son asintomáticas y desaparecen sin dejar cicatriz.

La forma clásica es la que se ve más a menudo; afecta principalmente las extremidades, con predominio en manos, pies, antebrazos y maléolos. Las lesiones anulares son únicas o múltiples; varían de 0.5 a 7 cm, y tienen bordes bien limitados (figs. 163-1 a 163-3). En la forma diseminada ...

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