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PRINCIPIOS GENERALES DE REHABILITACIÓN

La rehabilitación comprende el cuidado de la persona lesionada con problemas neurológicos o musculoesqueléticos. Se concentra en mejorar la función mediante manejo quirúrgico y no quirúrgico y se reconoce como una parte importante de la atención de los problemas, tanto agudos como crónicos. Los programas de rehabilitación atienden diversos problemas, que incluyen problemas musculoesqueléticos congénitos o adquiridos (p. ej., deformidades óseas, artritis o fracturas), así como traumatismos o trastornos neurológicos que afectan la función de las extremidades (p. ej., lesión de médula espinal [SCI], accidente cerebrovascular o poliomielitis). La rehabilitación de estos pacientes suele incluir el aumentar la fuerza muscular, mejorar el control motriz, entrenar a los individuos para que logren el uso más eficaz de la función residual y proporcionar equipo de adaptación para disminuir deformidades de las extremidades.

El modelo más exitoso para la rehabilitación atiende todas las necesidades del paciente, incluyendo las físicas y las emocionales, y se basa en un enfoque de equipo. Este último, con frecuencia incluye médicos y enfermeras de varias especialidades, fisioterapeutas y terapeutas ocupacionales, terapeutas de lenguaje, psicólogos, especialistas en prótesis y trabajadores sociales, así como el paciente y miembros de su familia. La meta común de los miembros del equipo es eliminar barreras para la rehabilitación, mediante 1) diagnóstico de todos los problemas existentes, 2) tratamiento adecuado de los problemas, 3) establecimiento de una nutrición adecuada, 4) seguimiento del paciente para prever complicaciones que puedan impedir el avance de su recuperación, 5) movilizar al paciente en cuanto sea posible y 6) restaurar la función o ayudar al paciente a ajustarse a un estilo de vida diferente.

Manejo de problemas comunes en la rehabilitación

Las complicaciones comunes que pueden dificultar los esfuerzos de rehabilitación y causar pérdida adicional de la función ya disminuida en un paciente, comprenden una nutrición inadecuada, úlceras de decúbito, infecciones del tracto urinario, control deficiente de la vejiga, espasticidad, contracturas, deformidades musculoesqueléticas adquiridas, debilidad muscular y desacondicionamiento fisiológico. Como estos problemas son costosos en términos humanos y financieros, debe hacerse todo lo posible para evitarlos.

A. Nutrición inadecuada

El buen estado nutricional es básico para evitar muchas complicaciones. Tras un traumatismo, las necesidades nutricionales de un paciente aumentan en forma notable con respecto al requerimiento normal de mantenimiento de 30 kcal/kg/día. La mayoría de los pacientes con traumatismos han estado recibiendo líquidos intravenosos con pocos beneficios nutricionales y llegan al centro de rehabilitación con diversos grados de desnutrición. Los pacientes con enfermedades crónicas suelen tener poco apetito. La gente con impedimentos físicos gasta mucha energía al realizar actividades sencillas de la vida cotidiana (ADL) y también le puede ser difícil obtener y preparar cantidades adecuadas de alimentos. Una forma de desnutrición a menudo no advertida es la obesidad. Los individuos con un índice alto de masa corporal (BMI) pueden estar desnutridos después de un traumatismo. Además, la inactividad conlleva menores ...

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