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INTRODUCCIÓN

Las reacciones cutáneas constituyen algunos de los efectos adversos más frecuentes a fármacos. Casi todas son benignas, pero unas cuantas pueden ser letales. La identificación inmediata de las graves, la interrupción del compuesto y las intervenciones terapéuticas apropiadas pueden reducir al mínimo sus efectos tóxicos. Este capítulo se ocupa de las reacciones a fármacos sistémicos; se exponen su incidencia, características, patogenia y lineamientos terapéuticos prácticos, identificación de causalidad, y administración futura de los fármacos.

USO DE FÁRMACOS DE PRESCRIPCIÓN EN ESTADOS UNIDOS

En Estados Unidos se emiten cada año más de 3 mil millones de prescripciones que abarcan más de 60 mil productos, entre ellos más de 2 000 preparados activos diversos. Tan sólo los enfermos internados en hospitales reciben cada año 120 millones de ciclos de farmacoterapia y la mitad de los estadounidenses adultos recibe compuestos de prescripción extrahospitalaria constante. Muchas personas utilizan fármacos de venta libre que pueden desencadenar reacciones cutáneas adversas.

INCIDENCIA DE REACCIONES CUTÁNEAS

Algunos estudios grandes de cohortes establecieron que las reacciones cutáneas agudas a fármacos afectaban a casi 3% de los pacientes hospitalizados. Dichas reacciones aparecen por lo regular en algunos días a cuatro semanas después de comenzar el tratamiento.

Muchos compuestos comunes producen 1 a 2% de erupciones, según estudios clínicos anteriores al mercadeo. El riesgo es mayor si los productos se utilizan en poblaciones generales no seleccionadas y puede ser de 3 a 7% con amoxicilina, sulfametoxazol, diversos anticonvulsivos y fármacos contra VIH.

Además de las erupciones agudas, el consumo prolongado de los compuestos induce o exacerba diversas dermatosis (como prurito, hiperpigmentación, trastorno de uñas o cabello, psoriasis, penfigoide ampolloso, fotosensibilidad e incluso neoplasias de la piel). Estas reacciones no son frecuentes, pero no se han valorado su incidencia ni su efecto en la salud pública.

En Estados Unidos, en una serie de 48 005 pacientes hospitalizados, en un lapso de 20 años, las reacciones cutáneas más frecuentes fueron la erupción morbiliforme (91%) y la urticaria (6%). Las reacciones graves son en realidad muy ocasionales para detectarse en las cohortes; pese a su rareza, las reacciones dérmicas a fármacos ejercen un efecto importante en la salud, dadas las secuelas graves que provocan, incluida la muerte. Las erupciones son las causas de hospitalización, permanencia hospitalaria prolongada y muerte. Algunas poblaciones están expuestas a un mayor riesgo de experimentar reacciones farmacológicas, entre ellas personas con conjuntivopatías, receptores de injertos de médula ósea e individuos con una infección aguda por virus de Epstein-Barr. Se desconoce el mecanismo fisiopatológico que explica tal nexo, pero es posible la desregulación inmunitaria o mal funcionamiento inmunitario. El riesgo de alergia farmacológica, incluidas reacciones de hipersensibilidad intensas, aumenta en caso de infecciones por VIH; las personas con la fase avanzada de esta infección (p. ej., recuento de linfocitos T CD4 <200 células/μL) poseen un riesgo 40 a 50 veces mayor a reacciones adversas al sulfametoxazol (cap. 226).

PATOGENIA ...

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