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Etiopatogenia

La leucemia granulocítica crónica (LGC) es una neoplasia mieloproliferativa de carácter clonal con un defecto genético conocido como cromosoma Filadelfia (CrPh) de la célula madre pluripotencial que afecta a las células mieloides eritroides y megacariocíticas; esta clonalidad se ha demostrado en estudios citogenéticos, moleculares y de deshidrogenasa de glucosa-6-fosfato, en un 90% de los casos. El padecimiento se caracteriza por una anomalía citogenética conocida como cromosoma Filadelfia asociado al gen de fusión BCR-ABL, reflejo de intercambio de material genético entre los cromosomas 9 y 22, el cual se encuentra en la célula madre pluripotencial y genera una oncoproteína, la p210 BCR-ABL, con actividad de cinasa de tirosina; ésta se considera la iniciadora de la fase crónica del padecimiento. Las características biológicas de las células BCR-ABL positivas son la proliferación aumentada, reducción en la apoptosis y alteración de la adherencia a la matriz extracelular.

La LGC puede desarrollarse a cualquier edad; representa 15 a 20% de las leucemias en los adultos y menos del 5% en los niños, y tiene una incidencia de 1 a 1.5 casos por millón de habitantes por año. La mediana de edad al momento del diagnóstico es de 50 años, y aunque algunas estadísticas informan un leve predominio en varones, se considera que la relación de casos V:M es igual. La primera fase de la enfermedad, conocida como “fase crónica”, evoluciona a una segunda fase más aguda o de un curso más brusco denominada “fase acelerada”, que por último se transforma en una “fase blástica” o “fase terminal”, semejante al cuadro de una leucemia aguda.

En relación con el origen de la enfermedad, no se conocen factores ambientales o genéticos que incrementen el riesgo de padecer la enfermedad.

Cuadro clínico

En 85% de los pacientes, se diagnostica la enfermedad en la fase crónica. Los síntomas iniciales son inespecíficos, e incluyen astenia, hiporexia, pérdida de peso, febrícula y diaforesis nocturna. Puede haber manifestaciones relacionadas con la esplenomegalia, como dolor en el hipocondrio izquierdo, sensación de plenitud posprandial o distensión abdominal. Hay otras manifestaciones menos frecuentes, como dolores óseos, hemorragia, ataque de gota y litiasis renal, o ambas. En la actualidad, 40% de los casos son asintomáticos al momento del diagnóstico. En la exploración física, el dato más frecuente es la esplenomegalia, que se observa en más del 50% de los casos.

Datos de laboratorio

Durante la fase crónica, el recuento de leucocitos es variable, desde cifras inferiores a los 50 000/mm3 hasta algunas tan elevadas como 200 000/mm3. Las células mieloides en la sangre periférica muestran todas las fases de maduración, pero se observa un predominio de mielocitos; también hay un aumento de eosinófilos y basófilos, este último más constante. En casi la mitad de los pacientes puede haber una cifra de más de 1 000 000 de plaquetas/mm3 y, a pesar de ello, ...

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