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Introducción

Desde la primera descripción hecha por el grupo de trabajo de Miyazaki en 1983 de la introducción de una solución salina en la cavidad uterina para el tratamiento de las deceleraciones variables de la frecuencia cardiaca fetal, la amnioinfusión (AI) transcervical intraparto ha experimentado un importante desarrollo y es de empleo corriente en la actualidad en la práctica clínica diaria de numerosos hospitales.

Se trata de una técnica de fácil aprendizaje y realización, con pocas contraindicaciones y que presenta un bajo número de complicaciones. Básicamente presenta dos indicaciones, una terapéutica, ampliamente aceptada, en las gestaciones con alteraciones del registro cardiotocográfico como las deceleraciones variables, y otra profiláctica, con la intención de disminuir la incidencia del síndrome de aspiración meconial en partos complicados por líquido amniótico (LA) meconial o bien en las gestaciones que presentan oligoamnios con membranas rotas o íntegras para evitar la aparición de alteraciones en la frecuencia cardiaca por la compresión del cordón umbilical.

A continuación se expone la técnica de realización de la amnioinfusión, sus indicaciones y los resultados obtenidos, así como las contraindicaciones y complicaciones de esta técnica.

Metodología de la amnioinfusión transcervical intraparto

Una vez indicada la realización de una amnioinfusión, en primer lugar se ha de informar a la paciente y obtener su consentimiento. En el medio de los autores, la aceptación de dicha técnica por la gestante es excelente. Más tarde se realiza un tacto vaginal para descartar la existencia de un prolapso de cordón y para comprobar la existencia de condiciones cervicales adecuadas para la inserción del catéter de presión intrauterina, a través del cual se realiza la infusión del líquido.

Se prepara el sistema de infusión, que varía en función de las distintas opciones existentes en el mercado, y se inicia la administración del líquido.

Catéter de infusión y control de la presión intrauterina

Para realizar la amnioinfusión se necesita un catéter de localización intrauterina a través del cual sea posible introducir el líquido y un sistema de control de la presión uterina. Aunque desde el inicio del empleo de esta técnica se han descrito diversas formas de llevar a cabo ambos objetivos (catéter de infusión único, doble o de doble vía y transductor de presión interno o externo), en el centro de trabajo de los autores se emplea de manera habitual un catéter de doble vía con el transductor de presión en el extremo intrauterino; éste permite realizar un control preciso de la presión uterina y, a la vez, la infusión del líquido.

Este dispositivo presenta una serie de ventajas en referencia a los empleados previamente, puesto que está dotado de calibración inicial automática, y de no requerir nuevas calibraciones una vez instaurada la amnioinfusión. Además, en su medición no influye la altura del transductor de presión con respecto a la gestante. A todo ello se ...

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