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Introducción

A pesar de que el nacimiento mediante cesárea se considera un fracaso desde el punto de vista obstétrico, en la actualidad las tendencias en los países en vías de desarrollo tienen mucho de lo que Estados Unidos experimentó hace algunas décadas, con tasas muy elevadas de cesáreas. Hoy en día, en México, se están soportando las múltiples consecuencias que conlleva realizar cesáreas de repetición, entre otras elevar considerablemente la morbilidad, así como incrementar el número de cesáreas como consecuencia de las previas. No debe soslayarse tomar en cuenta que también en el medio privado de México y en el resto del mundo, debido al temor al trabajo de parto, asfixia intraparto y otras situaciones críticas, impera una gran demanda materna de cesárea electiva.

Antecedentes históricos y epidemiología de la cesárea de repetición

En 1916, Cragin mencionó y normó una doctrina que persistió por años, la cual dictaba que “Una vez cesárea, siempre cesárea”. En esa época son de recordar las situaciones de rescate perimórtem en las cuales se realizaba este procedimiento, además de que los procedimientos antisépticos y anestésicos aún no alcanzaban el desarrollo adecuado, así como tampoco la terapia farmacológica con antibióticos. De manera gradual, con el perfeccionamiento de nuevas técnicas quirúrgicas y de las otras áreas médicas ya mencionadas, la cesárea pasó de ser un procedimiento de urgencia a un procedimiento de rutina. Debido al alarmante aumento de las cesáreas (15% de todos los nacimientos), en 1980, en Estados Unidos, se realizó un panel organizado por los Institutos Nacionales de Salud de ese país en el que se cuestionó la gran cantidad de ese procedimiento, y se pusieron a debate las estrategias para tratar de disminuirlo. Se llegó a la conclusión de que, en pacientes con cesárea previa con histerotomía transversa en el segmento uterino, se podría intentar una prueba de trabajo de parto después de cesárea o un TOLAC (del inglés Trial Of Labor After Cesarean) y lograr un nacimiento por vía vaginal después de una cesárea o un VBAC (del inglés Vaginal Birth After a Cesarean). Además, se planteó que había que aumentar en forma considerable el número de VBAC que se realizaba en esa época, que era de 3%, y se impusieron como meta para el año 2000 aumentarlo a 35 por ciento.

Desafortunadamente, los institutos nacionales de salud de ese país nunca contaron con los inconvenientes que significaron las demandas de malpraxis médica que tuvieron su auge en las décadas de 1980 y 1990, hasta que se establecieron mejores normativas. En el presente, debido al temor que conlleva realizar este tipo de prácticas por los riesgos que implica, aunado a un gran número de madres que solicitan de manera electiva un nacimiento por vía abdominal, el número de VBAC volvió a caer considerablemente. Asimismo, existe otra corriente en que las pacientes prefieren un nacimiento por ...

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