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PELVIS MATERNA Y PELVIMETRÍA

Historia e importancia de la pelvimetría

De forma histórica, la pelvis materna ha sido objeto de estudio por la importancia que la relación feto-pelvis conlleva. Uno de los primeros autores en aludir a esta relación fue Andrés Vesalio en 1543, y posteriormente Savonarola, en 1560, mencionó por primera vez el término desproporción cefalopélvica (DCP). Desde entonces, tuvieron que transcurrir muchos años para que se suscitaran nuevos avances en el campo de la obstetricia, los que sobrevinieron con William Smelie, en 1752, quien estableció la medición de los diámetros conjugados y diagonales como una estandarización para descartar DCP.

Con el descubrimiento de los rayos X por Röentgen en 1895, algunos autores como Albert y Varnier iniciaron el estudio de la pelvis materna tomándole radiografías y tratando de realizar una estandarización sobre las pelvis más adecuadas para el trabajo de parto. En los años subsecuentes, varios autores trataron de realizar clasificaciones y acuñar epónimos para los distintos diámetros; sin embargo, de todos ellos sólo logró trascender hasta nuestros tiempos el estudio de Cadwell y Molloy de 1933, en el que clasificaron a la pelvis materna en antropoide, androide, platipeloide y ginecoide. No obstante que se sigue estudiando hasta la fecha, esta clasificación es muy elemental y poco práctica, ya que pocas pelvis reales se adaptan de forma estricta a la definición de cada una, es decir, que es muy poco probable que una pelvis cumpla con todos los requisitos para ser de tipo ginecoide o de cualquier otro (figura 39-1). Así, dicha clasificación resulta útil sólo para estudiar las características que presenta cada pelvis, ya que contribuye a orientar una exploración más adecuada de la pelvis, pero nunca para clasificarla de forma absoluta en un tipo.

Tipos de pelvis

De acuerdo con la clasificación propuesta por Cadwell y Molloy en 1933, que aún perdura, la pelvis se clasifica de acuerdo con los siguientes tipos (figura 39-2):

Figura 39-2.

Clasificación de la pelvis según Cadwell y Molloy.

Pelvis ginecoide. Es el tipo de pelvis que se considera más apto para el trabajo de parto. Se caracteriza por tener un diámetro anteroposterior de dimensiones similares al transverso, sacro sin rectificaciones, paredes laterales rectas, espinas ciáticas poco prominentes y un ángulo subpúbico mayor de 90°.

Pelvis androide. El diámetro anteroposterior es menor al transverso, el sacro y el ángulo sacro presentan inclinación anterior, las espinas ciáticas son prominentes y cerradas, y el ángulo subpúbico es agudo. De origen, los autores concluyeron que este tipo de pelvis predomina en los varones.

Pelvis antropoide. Se caracteriza por tener el diámetro anteroposterior mayor ...

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