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Introducción

A fin de realizar el intercambio gaseoso de O2 y CO2 entre el aire y la sangre, los vasos pulmonares se ramifican en una amplia red de capilares, que ponen la sangre en contacto con el aire a través de la interfase alveolocapilar, cuya superficie total en el adulto normal es cercana a 140 m2. Todo el gasto cardíaco circula cada minuto a través de los pulmones, con una presión en la arteria pulmonar de sólo un sexto de la que tiene la aorta. Es decir, la circulación pulmonar o “circulación menor” es un sistema de flujo alto y presión baja; no se puede considerar parte de la circulación regional en el sentido en que lo son las circulaciones renal, hepática o coronaria. Estas características son correlativas con la estructura de los vasos pulmonares y explican la marcada influencia de las presiones intratorácicas sobre la hemodinámica pulmonar (véase capítulo 47).

Además de participar en el intercambio gaseoso, la circulación pulmonar tiene cuatro funciones secundarias no relacionadas con la respiración: sirve de reservorio sanguíneo, actúa como filtro de partículas en la sangre venosa, tiene actividades metabólicas y participa en los mecanismos de defensa celular y humoral pulmonar.

El volumen total de sangre de toda la circulación pulmonar es aproximadamente de 500 mL, es decir, 10% del volumen total de sangre circulante (5 000 mL). La enorme elasticidad de los vasos sanguíneos pulmonares y el árbol vascular de las zonas superiores pulmonares (por lo general menos perfundido) permiten que el pulmón aumente su volumen sanguíneo con elevaciones relativamente pequeñas de las presiones arterial o venosas pulmonares, por ejemplo, durante el ejercicio o al pasar de la posición ortostática a decúbito supino.

Otra función del pulmón es filtrar la sangre. Los pequeños trombos sanguíneos o émbolos de grasa o aire son eliminados de la circulación antes que puedan llegar al cerebro o a otros órganos vitales. Las células endoteliales que tapizan los vasos pulmonares liberan sustancias fibrinolíticas y anticoagulantes que ayudan a disolver los trombos. El pulmón también participa en los mecanismos de defensa celular y humoral pulmonares a través de las inmunoglobulinas (IgA) y de los macrófagos pulmonares.

El metabolismo de hormonas vasoactivas también es una importante función de la circulación pulmonar. Una de estas sustancias es la angiotensina I, la cual se activa y transforma en angiotensina II por la enzima de conversión de la angiotensina (ECA) localizada en la superficie de las células endoteliales de los capilares pulmonares. La activación es extraordinariamente rápida y 80% de la angiotensina I puede convertirse en angiotensina II (potente vasoconstrictor) durante un único paso a través de los vasos pulmonares.

El metabolismo de las hormonas vasoactivas por la circulación pulmonar parece ser bastante selectivo. Algunas hormonas vasoactivas, entre ellas la bradicinina, la serotonina y las prostaglandinas E1, E2 y F son inactivadas ...

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