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INTRODUCCIÓN

La depresión y los trastornos por ansiedad son las enfermedades mentales más frecuentes, cada una afecta alrededor de 10 a 15% de la población en algún momento de la vida. Tanto la ansiedad como los trastornos depresivos han sido objeto de tratamientos farmacológicos que se han ido perfeccionando a partir del decenio de 1950. Con el descubrimiento de fármacos más selectivos y seguros, el uso de antidepresivos y ansiolíticos se ha trasladado del dominio de la psiquiatría a otras especialidades médicas, incluida la atención primaria. A pesar de la seguridad relativa de la mayoría de los antidepresivos y ansiolíticos utilizados comúnmente, su uso óptimo requiere de una interpretación clara de sus mecanismos de acción, farmacocinética, interacciones farmacológicas potenciales y el diagnóstico diferencial de enfermedades psiquiátricas.

Una confluencia de síntomas de depresión y ansiedad puede afectar a un paciente en particular; algunos de los fármacos descritos aquí son eficaces en el tratamiento de ambos trastornos, lo cual sugiere mecanismos comunes que explican la fisiopatología y la respuesta a la farmacoterapia. La interpretación actual de los procesos fisiopatológicos que explican la depresión y la ansiedad se han inferido en gran medida a partir de los mecanismos de acción de los compuestos psicofarmacológicos (cap. 14). Mientras los trastornos por ansiedad y depresión incluyen una amplia gama de síntomas, la cual comprende cambios en el estado de ánimo, el comportamiento, la función somática y la cognición, se ha logrado algún progreso al perfeccionar modelos animales que responden con cierta sensibilidad y selectividad a antidepresivos o ansiolíticos (Cryan y Holmes, 2005; Miller et al., 2010). El trabajo reciente se ha centrado en identificar endofenotipos relacionados con enfermedades psiquiátricas, con el propósito de entender su fisiopatología subyacente y situarlos como objetivos farmacológicos (Cannon y Keller, 2006). Aun cuando los modelos con animales son útiles para investigar mecanismos de acción farmacológicos y proporcionar la prueba inicial de eficacia, el perfeccionamiento de antidepresivos y ansiolíticos se basa en pruebas clínicas. Sin embargo, no es extraño que los psicofármacos no muestren eficacia en las pruebas clínicas; esto se debe en gran medida a los notables efectos placebo y la falta de propósitos firmes y objetivos finales. A pesar de estas limitaciones, en la segunda mitad de siglo pasado se llevaron a cabo avances notables en el descubrimiento y el perfeccionamiento de fármacos para tratar la depresión y la ansiedad.

CARACTERIZACIÓN DE LOS TRASTORNOS POR ANSIEDAD Y POR DEPRESIÓN

Síntomas de depresión

En general, la depresión se clasifica como depresión mayor (es decir, depresión unipolar) o depresión bipolar (esto es, enfermedad maniacodepresiva); la depresión bipolar y su tratamiento se describen en el capítulo 16. El riesgo de padecer depresión unipolar en el curso de la vida es aproximadamente de 15%. Las mujeres la padecen con una frecuencia dos veces mayor que los varones (Kessler et al., 1994). Los episodios depresivos se caracterizan por estado de ...

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