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INTRODUCCIÓN

Las enfermedades neurodegenerativas se caracterizan por la pérdida progresiva e irreversible de neuronas de regiones específicas del encéfalo. Entre las prototípicas están las enfermedades de Parkinson (PD, Parkinson disease) y la de Huntington (HD, Huntington disease), en las que la desaparición de neuronas de estructuras de los ganglios basales originan anormalidades en el control de los movimientos; la enfermedad de Alzheimer (AD, Alzheimer’s disease), en la cual la pérdida de las neuronas del hipocampo y la corteza deterioran la memoria y la capacidad cognitiva, y la esclerosis lateral amiotrófica (ALS, amyotrophic lateral sclerosis) en la cual la debilidad muscular es consecuencia de la degeneración de motoneuronas medulares, bulbares y corticales.

Los trastornos mencionados, considerados en grupo, son relativamente frecuentes y constituyen un grave problema para la medicina y la sociedad. Son predominantemente enfermedades de etapas finales de la vida que surgen en individuos neurológicamente normales, aunque se conocen formas de comienzo infantil de cada una de las enfermedades. La enfermedad de Parkinson se observa en más de 1% de personas mayores de 65 años (Tanner, 1992), en tanto que la enfermedad de Alzheimer afecta incluso 10% de la misma población (Evans et al., 1989). La enfermedad de Huntington, que es un trastorno autosómico de origen genético, es menos frecuente en la población en su totalidad pero afecta en promedio a la mitad de cada generación de familias que portan el gen. La esclerosis lateral amiotrófica también es relativamente rara pero a muy breve plazo culmina en discapacidad y muerte (Kurtzke, 1982).

Los tratamientos disponibles contra los trastornos neurodegenerativos alivian los síntomas pero no modifican el proceso neurodegenerativo básico. En términos generales se obtienen resultados relativamente satisfactorios con el tratamiento sintomático de la enfermedad de Parkinson en que se ha identificado con exactitud el déficit neuroquímico, y se dispone de diversos medicamentos eficaces. Los tratamientos sintomáticos para AD, HD y ALS son mucho menos eficaces. En el horizonte se vislumbran tratamientos farmacológicos orientados a evitar o retardar la evolución de la neurodegeneración; estrategias modificadoras de la enfermedad de muy diversa índole son promisorias para transformar los métodos diagnósticos y terapéuticos de los trastornos neurodegenerativos.

VULNERABILIDAD SELECTIVA Y ESTRATEGIAS NEUROPROTECTORAS

Vulnerabilidad selectiva. Una característica notable de las enfermedades neurodegenerativas es la especificidad finísima que muestra el proceso patológico por afectar tipos particulares de neuronas. Por ejemplo, en la enfermedad de Parkinson se advierte destrucción extensa de las neuronas dopaminérgicas de la sustancia negra, en tanto quedan ilesas las neuronas de la corteza y de otras muchas áreas del encéfalo. A diferencia de ello, el daño neuronal en la AD es más grave en el hipocampo y la neocorteza, incluso en el interior de la corteza la desaparición de neuronas no es uniforme, sino que varía impresionantemente en diferentes regiones funcionales (Arnold et al., 1991). Una observación todavía más sobresaliente es que en la enfermedad de Huntington el ...

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