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INTRODUCCIÓN

El sistema renina-angiotensina participa de manera importante en la fisiopatología de la hipertensión, la insuficiencia cardiaca congestiva, el infarto del miocardio y la nefropatía diabética. Este reconocimiento llevó a una exploración exhaustiva del sistema renina-angiotensina y al surgimiento de nuevos métodos para inhibir sus acciones. En este capítulo se comentan los aspectos bioquímicos, biológicos moleculares y celulares y fisiológicos del sistema; las propiedades farmacológicas de los fármacos que interrumpen dicho sistema, y la utilidad clínica de inhibidores del sistema renina-angiotensina. Las aplicaciones terapéuticas de los fármacos que se incluyen en este capítulo también se describen en los capítulos 27 y 28.

SISTEMA RENINA-ANGIOTENSINA

Historia. En 1898, Tiegerstedt y Bergman observaron que los extractos salinos de riñón sin refinar contenían una sustancia presora que denominaron renina. En 1934, cuando Goldblatt et al., demostraron que la constricción de las arterias renales producía hipertensión persistente en perros. En 1940, Braun-Menéndez et al., en Argentina, así como Page y Helmer en Estados Unidos, informaron que la renina era una enzima que actuaba sobre un sustrato de proteína plasmática para catalizar la formación del material presor real, un péptido, que el primer grupo denominó hipertensina, y el segundo, angiotensina. Esos dos términos persistieron casi 20 años, hasta que se acordó renombrar la sustancia presora como angiotensina, y llamar al sustrato plasmático angiotensinógeno. A mediados de la década de 1950 se reconocieron dos formas de angiotensina, el primero es un decapéptido (angiotensina I), y el segundo, un octapéptido (angiotensina II), formado por el desdoblamiento enzimático de la angiotensina I por otra enzima, llamada enzima convertidora de angiotensina (ACE, angiotensin-converting enzyme). Se demostró que el octapéptido es la forma más activa, y su síntesis realizada en 1957 por Schwyzer y Bumpus hizo que el material estuviera disponible para estudio intensivo.

Después se demostró que los riñones son importantes para la regulación de aldosterona y que la angiotensina estimula en forma potente la producción de aldosterona en seres humanos. Además, se observó el incremento de secreción de renina ante la disminución del Na+. Así, el sistema renina-angiotensina llegó a reconocerse como un mecanismo que estimulaba la síntesis y secreción de aldosterona, y como un importante mecanismo homeostático que regulaba la presión arterial y la composición de electrólitos.

A principios de la década de 1970 se descubrieron polipéptidos que inhibían la formación de angiotensina II o bloqueaban a los receptores de la misma. Estos inhibidores revelaron funciones fisiológicas y fisiopatológicas importantes para el sistema renina-angiotensina (RAS, renin-angiotensin system) e inspiraron la creación de una nueva clase de fármacos antihipertensores con amplia eficacia: los inhibidores de la ACE activos por vía oral. Los estudios con inhibidores de la ACE descubrieron la participación del RAS en la fisiopatología de la hipertensión, la insuficiencia cardiaca, las vasculopatías y la insuficiencia renal. La creación de antagonistas selectivos y competitivos de los receptores de angiotensina ...

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