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INTRODUCCIÓN

La hiperlipidemia es una causa importante de ateroesclerosis y cuadros inducidos por ella, como cardiopatía coronaria (CHD, coronary heart disease), y enfermedades cerebrovascular isquémica y vascular periférica. En Estados Unidos ha disminuido la incidencia de enfermedades cardiovasculares (CVD, cardiovascular disease) vinculadas con la ateroesclerosis, pero dichos trastornos ocasionan morbilidad o mortalidad en la mayor parte de los adultos en etapa media de la vida o mayores, y explican, en promedio, 33% de todos los fallecimientos de personas en dichos grupos de edad. Es posible que la incidencia y el número absoluto de cuadros agudos anuales aumenten en el próximo decenio, a causa de la “epidemia” de obesidad y el envejecimiento de la población estadounidense. Las causas principales de un mayor riesgo aterógeno son las dislipidemias, que incluyen hiperlipidemia (hipercolesterolemia) y las concentraciones bajas del colesterol de la lipoproteína de alta densidad (HDL-C, high-density-lipoprotein cholesterol); los trastornos genéticos y el modo de vida (comportamiento sedentario y alimentación en que abundan las calorías, las grasas saturadas y el colesterol), contribuyen a las dislipidemias que se observan en países de todo el mundo. En el caso de muchos individuos, las modificaciones en el modo de vida son las que mayor capacidad tienen para disminuir el riesgo de enfermedad vascular, con un costo menor que la farmacoterapia. Si está indicada esta última, quienes se encargan de ella pueden seleccionar entre múltiples fármacos de eficacia comprobada.

Saber que la dislipidemia es un factor de peligro ha sido el punto de partida que permitió la síntesis de fármacos que modifican la cantidad de colesterol. El capítulo presente se centra en las clases siguientes:

  • Inhibidores de la reductasa de 3-hidroxi-3-metilglutaril-coenzima A (HMGCoA, 3-hydroxy-3-methylglutaryl-coenzyme A): los estatínicos.

  • Resinas que se unen a ácidos biliares.

  • Ácido nicotínico (niacina).

  • Derivados del ácido fíbrico.

  • El inhibidor de la absorción del colesterol, ezetimibe

Los fármacos anteriores brindan beneficios a pacientes que muestran cualquier concentración de colesterol, en particular al disminuir la correspondiente al colesterol de la lipoproteína de baja densidad (LDL-C, low-density-lipoprotein cholesterol).

En los primeros estudios clínicos perfectamente comparativos que utilizaron regímenes medicamentosos que disminuían moderadamente la cantidad de LDL-C (30 a 40%), hubo una disminución incluso de 30 a 40% en el número de casos letales y no letales de CHD y de enfermedades cerebrovasculares (Grundy et al., 2004b). Los datos de investigaciones clínicas sustentan la posibilidad de extender el tratamiento modificador de lípidos para usarla en sujetos de alto riesgo cuyo principal factor de riesgo de lípidos es la disminución de nivel plasmático del HDL-C, incluso si su nivel de LDL-C no cumple con las cifras limítrofes existentes para la administración de un hipolipemiante (Grundy et al., 2004b). En pacientes con nivel bajo de HDL-C y nivel promedio de LDL-C, la farmacoterapia apropiada disminuyó los trastornos (tomados como puntos finales) de CHD, 20 a 35% (Heart Protection Study Collaborative Group, 2002). Dado ...

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