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INTRODUCCIÓN

Los estrógenos y los progestágenos son hormonas endógenas que tienen innumerables acciones fisiológicas. En las mujeres incluyen efectos en el desarrollo, acciones neuroendocrinas que intervienen en el control de la ovulación, la preparación cíclica del aparato reproductor para fecundación e implante y acciones importantes en el metabolismo de minerales, carbohidratos, proteínas y lípidos. Los estrógenos también tienen importantes acciones en los varones, incluidas las que se ejercen en huesos, espermatogenia y conducta. Se conocen en detalle la biosíntesis, la biotransformación y la eliminación de estrógenos y progestágenos. Para cada hormona hay dos receptores bien identificados y existen pruebas de que los receptores median las acciones biológicas tanto en estados ligados y no ligados a hormonas esteroides.

El uso terapéutico de estrógenos y progestágenos refleja en gran medida su actividad fisiológica. Los usos más comunes de estos fármacos incluyen hormonoterapia para menopausia y anticoncepción en mujeres, pero los compuestos específicos y las dosis utilizadas en estos dos casos difieren de manera sustancial. También se cuenta con antagonistas de los receptores de estrógenos y progesterona. Los principales usos de los antiestrógenos son en el tratamiento de la infertilidad y del cáncer de mama que responde al tratamiento hormonal. Los moduladores selectivos de los receptores de estrógeno (SERM, selective estrogen receptor modulators), que muestran actividades agonistas o antagonistas selectivas de los tejidos son útiles en la prevención del cáncer mamario y la osteoporosis. Los antiprogestágenos se han utilizado principalmente en el aborto médico, pero en teoría también tienen otras indicaciones.

Diversas sustancias químicas naturales y sintéticas del entorno antagonizan o por lo demás afectan las acciones de los estrógenos en sistemas de experimentación. Se desconoce el efecto exacto de tales agentes en los seres humanos, pero es un terreno en que se realiza investigación activa. En el capítulo 63 se exponen en detalle las estrategias quimioterapéuticas en oncología, con base en el bloqueo de funciones de receptores de estrógenos, progesterona, o de ambos tipos. Las estrategias complementarias en terapéutica, basadas en la supresión de la secreción de gonadotropina por agonistas de larga acción de la hormona liberadora de ella se exponen en el capítulo 63.

Historia. Knauer en 1900 definió con toda certeza la naturaleza hormonal del control del aparato reproductor de la mujer por parte del ovario, al advertir que los trasplantes de dicha glándula evitaban los síntomas causados por gonadectomía; Halban también demostró que cuando se trasplantaban dichas glándulas había desarrollo y función sexuales normales. En 1923, Allen y Doisy crearon una biocuantificación de los extractos ováricos basada en la extensión de material vaginal de la rata. Frank et al. en 1925 detectaron un principio sexual activo en la sangre de marranas en la etapa estrual y Loewe y Lange en 1926 descubrieron que la hormona sexual de la mujer variaba en la orina que ella expulsaba, durante todo el ciclo menstrual. La excreción de estrógenos en la orina durante el embarazo ...

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