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TESTOSTERONA Y OTROS ANDRÓGENOS

En varones, la testosterona es el principal andrógeno secretado. Las células de Leydig sintetizan la mayor parte de la testosterona mediante las vías que se muestran en la figura 41-1. En mujeres, la testosterona probablemente también es el principal andrógeno, y se sintetiza tanto en el cuerpo amarillo como en la corteza suprarrenal mediante vías similares. Los precursores de la testosterona, androstenediona y dehidroepiandrosterona, son andrógenos débiles que pueden ser convertidos periféricamente en testosterona.

Figura 41-1.

Vías de la síntesis de testosterona en las células de Leydig de los testículos. En las células de Leydig, no existen las hidroxilasas 11 y 21 (que aparecen en la corteza suprarrenal) pero poseen CYP17 (17α-hidroxilasa). Por consiguiente, se sintetizan andrógenos y estrógenos; no se forman corticosterona ni cortisol. Las flechas gruesas señalan las vías predominantes.

Secreción y transporte de testosterona. La secreción de testosterona es mayor en varones que en mujeres durante casi todas las etapas de la vida, una diferencia que explica la mayoría de las otras diferencias entre varones y mujeres. Durante el primer trimestre in utero, los testículos fetales empiezan a secretar testosterona, que es el principal factor en la diferenciación sexual masculina, probablemente estimulada por la gonadotropina coriónica humana (hCG, human chorionic gonadotropin) proveniente de la placenta. En el comienzo del segundo trimestre la concentración sérica de testosterona se acerca a la que se detecta a mitad de la pubertad, es decir 250 ng/100 ml aproximadamente (fig. 41-2) (Dawood y Saxena, 1977; Forest, 1975). La producción de testosterona disminuye entonces hacia el final del segundo trimestre, pero hacia el nacimiento el valor de nuevo es de casi 250 ng/100 ml, quizá debido a estimulación de las células de Leydig fetales por la hormona luteinizante (LH, luteinizing hormone) que proviene de la hipófisis fetal. Las cifras de testosterona caen otra vez durante los primeros días después del nacimiento, pero aumentan y alcanzan un máximo de nuevo, a valores cercanos a 250 ng/100 ml, a los dos a tres meses después del nacimiento, y disminuyen a <50 ng/100 ml hacia los seis meses, cifra en la que permanecen hasta la pubertad (Forest, 1975).

Figura 41-2.

Representación esquemática de la concentración sérica de testosterona desde etapas tempranas de la gestación hasta edades avanzadas.

Durante la pubertad, desde alrededor de los 12 años de edad hasta los 17, la concentración sérica de testosterona en varones aumenta a un grado mucho mayor que en mujeres, de modo que hacia etapas tempranas de la adultez la concentración sérica de testosterona es de 500 a 700 ng/100 ml en varones, en comparación con 30 a 50 ng/100 ml en mujeres. La magnitud de la concentración de testosterona en los varones es la causa de los cambios puberales que diferencian más a varones de las mujeres. A ...

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