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SULFONAMIDAS

Las sulfonamidas fueron los primeros fármacos efectivos administrados por vía general para prevenir y curar las infecciones bacterianas en los seres humanos. La importancia de su descubrimiento y aplicación ulterior desde el punto de vista médico y de salud pública se reflejó rápidamente en el descenso notable de las cifras de morbilidad y mortalidad por infecciones curables.

El advenimiento de la penicilina y otros antibióticos disminuyó la utilidad de las sulfonamidas y en la actualidad ocupan un lugar relativamente pequeño en el armamento terapéutico del médico. No obstante, la introducción a mediados del decenio de 1970 de la combinación de trimetoprim y sulfametoxazol incrementó la aplicación de las sulfonamidas para la profilaxis y tratamiento de ciertas infecciones microbianas.

Historia. Las investigaciones de 1932 realizadas en la I.G. Farbenindustrie permitieron la patente de PRONTOSIL y otros colorantes azo que contienen un grupo sulfonamida. Impulsado por la teoría de que los colorantes azo sintéticos actuaban contra los estreptococos, Domagk probó los compuestos nuevos y observó que los ratones con infecciones estreptocócicas y de otros tipos se protegían con PRONTOSIL. En 1933, Foerster publicó la administración de PRONTOSIL a un lactante de 10 meses de edad con septicemia estafilocócica logrando una curación notable. Los resultados clínicos favorables con PRONTOSIL y su metabolito activo, sulfanilamida, en la sepsis puerperal e infecciones meningocócicas lo introdujo al campo de la quimioterapia antibacteriana en la medicina y pronto abundaron los artículos tanto experimentales como clínicos. A continuación se crearon los diuréticos del tipo de los inhibidores de la anhidrasa carbónica y el hipoglucemiante sulfonilurea gracias a las observaciones realizadas con las sulfonamidas. Dogmak recibió el premio Nobel de Medicina en 1938 por descubrir el valor quimioterapéutico del PRONTOSIL (Lesch, 2007).

Aspectos químicos. El término sulfonamida se utiliza aquí como nombre genérico de los derivados de la para-aminobencensulfonamida (sulfonamida); las fórmulas estructurales de algunos miembros de esta clase se muestran en la fig. 52-1. La mayor parte es relativamente insoluble en agua, pero sus sales de sodio son solubles.

Figura 52-1.

Fórmulas estructurales de algunas sulfonamidas y el ácido para-aminobenzoico. La N del grupo para-NH2 se denomina N4; la de la amida NH2 es N1.

Los requisitos estructurales mínimos para su acción antibacteriana yacen en la sulfonamida misma. El grupo SO2NH2 no es esencial como tal, pero la característica importante es que el azufre se une directamente con el anillo de benceno. El grupo para-NH2 (cuya N se ha denominado N4) es fundamental y solo puede ser sustituido por fracciones que se conviertan in vivo en un grupo amino libre. Las sustituciones en el grupo amida NH2 (posición N1) tienen efectos variables sobre la actividad antibacteriana de la molécula. No obstante, la sustitución de los núcleos aromáticos heterocíclicos en N1 ...

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