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INTRODUCCIÓN

El episodio singular que ocasiona de manera aguda un estado confusional en el paciente con estado mental previo íntegro se observa casi todos los días en las salas de medicina y cirugía de los hospitales generales. Aunque ocurre a menudo durante una infección con fiebre o en el curso de un trastorno tóxico o metabólico (como la insuficiencia renal o hepática), o bien como efecto de las medicaciones, drogas o el alcohol, representa siempre graves problemas para el médico, el personal de enfermería y la familia del paciente. El médico tiene que afrontar el problema de establecer el diagnóstico, con frecuencia sin la ventaja de la elaboración de un historial clínico con el paciente lúcido, y cualquier programa de tratamiento está amenazado por la agitación, el insomnio y la incapacidad del sujeto para colaborar. El personal de enfermería se ve abrumado por la necesidad de suministrar cuidados satisfactorios y al mismo tiempo conservar una atmósfera tranquila para los otros internos. Es importante apoyar a los parientes que deben afrontar una situación temible en que una persona tiene perturbaciones psíquicas, que se acompañan de comportamientos peculiares y todo lo que ello significa.

Estas dificultades se incrementan de manera impresionante cuando el individuo llega a la sala de urgencias por comportamientos irracionales, y debe empezar el análisis clínico sin conocimiento de los antecedentes del paciente y sus enfermedades médicas subyacentes. Tales personas deben admitirse en el servicio de medicina general o neurología. La transferencia del paciente al servicio de psiquiatría se realiza sólo si el trastorno de la conducta resulta imposible de tratar en un servicio de un hospital general.

DEFINICIÓN DE TÉRMINOS

La definición de los estados mentales normales y anormales es difícil porque los escritos médicos y no médicos asignan significados distintos a los términos empleados para describirlos. El hecho de que la fisiopatología de los estados confusionales y el delirio aún no se dilucida por completo complica esta adversidad y las definiciones dependen de sus relaciones clínicas, con toda la imprecisión que esto acarrea. La nomenclatura que sigue, resulta útil para los autores y se emplea en los capítulos subsecuentes.

Confusión es un término general que indica la incapacidad del paciente para pensar con la rapidez, la claridad y la coherencia ordinarias. Sus atributos más sobresalientes son trastorno de la atención y la concentración, desorientación (que puede manifestarse o demostrarse sólo por interrogatorio directo) e incapacidad para registrar de manera apropiada los sucesos inmediatos y recordarlos más adelante, desconcierto, además de la disminución de toda la actividad mental, incluidos la ideación interior constante en condiciones normales y algunas veces el extravío. Se observa que las ideas, el habla y la realización de actos orientados a objetivos son inconstantes o cesan repentinamente por la intrusión de ideas impertinentes, o la persona se distrae con el más mínimo estímulo externo. Otro aspecto variable es la percepción reducida con ilusiones ...

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